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martes, 19 de mayo de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 17)

Poco antes de llegar a casa toda la coraza que me había armado este último tiempo se derrumba y no puedo controlar primero las lágrimas y luego un llanto incontrolable. Me abrazo fuerte a mamá.

Ahora siento que puedo no volver a ver a mi hermana ni a Peeta. No sé si es temor, angustia, o rabia. Galenos había acompañado hasta la casa y el también me abraza y trata de consolarme aunque me imagino lo qué el debe estar sintiendo también. Al entrar en casa Buttercup viene desesperado hacia mí ya que me ha sentido llorar. Lo alzo y abrazo.
Trato de calmarme pro que sé que también así angustio a mamá y a Gale. Y además porque no me gustaría que Katniss ni Peeta me vieran así, sino tratando de salir adelante y no rendirme ante cualquier cosa que pueda pasar.
Mamá sí que se muestra fuerte. La noto bien consciente de lo que estamos viviendo, está destrozada lo sé, pero se las arregla para seguir adelante. Creo que no se olvida lo que le había prometido a Katniss cuando fue por primera vez a los juegos. A veces hasta me preocupa que por querer ser tan fuerte se trague todo y termine estallando de alguna manera.
Pasados un par de días de la partida de mi hermana y de Peeta, le tomé las manos y me quedé mirándola fijamente como invitándola a que pudiera descargar su angustia, aunque sea llorando o gritando como a veces lo hice yo.
--Es triste que te termines acostumbrando a la pena—me dice en un momento. –Creo que siempre hemos vivido esto, de uno u otro modo—continúa.
--Nos han quitado a Katniss dos veces—digo sintiendo como si en mi corazón hubiera espinas.
--Nos vienen quitando desde hace mucho… desde que se llevaron a Maysilee—agrega ella.  La miro porque me suena ese nombre aunque no recuerdo bien.
--La hermana de la mama de Madge—responde mamá a la pregunta de mis ojos. Era la menor de los Donner y mi mejor amiga—hace una pausa—cuando la eligieron me pidió que cuidara de su canario.—

Empiezo a pensar en los constantes dolores de cabeza de la mamà de Madge. Tal vez en un momento habrá sentido que tendría que  haberse presentado de voluntaria como Katniss lo hizo conmigo. Y esa pena la atormente todavía.
Mamá continúa. –Fue el año que ganó Haymitch. Maysilee aprendió bastante en los entrenamientos, usaba una cerbatana e incluso le salvó la vida a Haymitch en una ocasión—
--¿Se aliaron?—pregunto.
--Por un tiempo sí, luego cada uno siguió su camino. Cuando ella murió Haymitch estuvo a su lado—concluye mamá.

Pienso que también eso debería haberlo afectado a Haymitch pero como a mamá parece haberla aliviado contarme eso decido no seguir con el tema.
            Comenzamos a prestar un poco más de atención a los tributos que competirán este año, sea por resignación, sea por lo que sea no vamos  a quedarnos llorando esperando al destino.
            Los del distrito 1 parecen salidos de una fiesta, se los ve jóvenes y elegantes. Están sonriendo como si precisamente fueran elegidos para un evento de ese tipo. Me entero de que son hermanos y que han ganado los juegos en dos años consecutivos. Van tal vez a la muerte, quizás uno deba matar al otro… por un instante me imagino la posibilidad de estar en la arena con mi hermana. Moriríamos las dos seguramente… yo sin saber defenderme y Katniss seguramente tratando de protegerme a mí descuidando su propia seguridad.

Los del dos están igualmente eufóricos por ir a los juegos pero sin embargo parecen aún mucho más feroces que los del distrito anterior. Parecen estar ansiosos por empezar a matar a sus contrincantes, y hasta matarse ellos mismos. Viene a mi mente el momento en que Clove quería matar cruelmente a mi hermana.

Los del distrito tres parecen simpáticos en cambio. No se lso nota asustados ni molestos eso sí pero tiene una expresión de que estuvieran pensando en otra cosa y como si ese momento tan terrible en que deben volver a los juegos no pudiera sacarlo de sus otros pensamientos.

No puedo evitar una exclamación cuando aparecen los del distrito cuatro. Primero muestran el mar, esa hermosa superficie azul que tanto me ha llamado la atención. Veo que hay dos mujeres, una muy joven y una muy pero muy anciana entre las mujeres y varón solo está ese muchacho rubio y de ojos verdes al que he visto en varias entrevistas; Finnick Odair.

La que saca los papeles nombra en primer lugar a Annie Cresta. La chica parece no estar en todos sus cabales por que sale caminando hacia el estrado sin saber muy bien donde va. Por un momento la imagen enfoca a Finnick que parece querer sacarse a los guardias de encima y correr hacia la muchacha porque se nota una profunda desesperación en su cara, pero la anciana que ni siquiera parece que puede hablar levanta la mano y creo que es su manera de ofrecerse voluntaria. En su camino abraza a la muchacha llamada Annie que sigue sin estar del todo ubicada con lo que sucede. Cuando el papel con el nombre de Finnick sale de la urna él se dirige al estrado donde está la anciana (informan que su nombre es Mags) y la abraza con fuerza. Me parece que es como si le agradeciera que se pusiera en lugar de la muchacha, tal vez sea algo de él.

Ese abrazo me hace recordar al que nos dimos con mi hermana cuando debió ir a los juegos anteriores, y al que nos dimos cuando volvió. No dudo que los hermanos del distrito uno serían capaces de matarse a pesar de ser hermanos, o los del dos más aún. Pero eso nunca sucedería con Mags y Finnick. No puedo explicar por qué pero la presencia de Finnick y Mags hace que me sienta bien por mi hermana, como si ellos pudieran en algún momento llegar a protegerla.

Me llaman la atención los del distrito seis. Tienen una expresión muy extraña y se los nota delgados y con la piel muy amarilla y colgándoles. Mamá me explica que seguramente consumen drogas. Ese habrá sido seguramente la secuela que los juegos dejaron en ellos. Aparecen como maquillados pero de un modo extraño pero muy lindo en cuanto a la combinación de colores. En el estrado tanto el hombre como la mujer parecen más interesados en los diseños que cada uno tiene dibujado en el cuerpo que en otra cosa.

En el siete aparece otra mujer que he visto en reportajes. Creo que se llama Johanna. Sube al estrado como enfurecida incluso parece insultar a alguien. Parece fiera y dispuesta a comerse crudo a cualquiera pero puedo notar que en sus ojos no aparece esa especie de llama asesina que si puedo ver en los tributos de los primeros distritos

Lo que sucede en el distrito ocho hace que me olvide de mi propia angustia. La mujer elegida sube al escenario tratando de soltarse  sin ganas del abrazo de tres pequeños que parecen ser sus hijos. Por un momento me veo en ellos cuando Katniss se había ofrecido por mí y yo no quería dejarla ir. También pienso en los hermanitos pequeños de Rue cuando la vieron dirigirse al estrado del distrito 11. Alguien sostiene a los pequeños mientras la mujer llamada Cecelia sube al estrado. Se la nota haciendo un enorme esfuerzo para no llorar.

En el distrito once sube una mujer de cierta edad y un hombre también algo mayor al que le falta un brazo. Sus rostros parecen bastante inexpresivos.

Nos han quitado a Katniss dos veces. Por momentos pienso en la burlona preocupación del jefe de los agentes de paz sobre si habíamos hablado con Katniss y Peeta. Y  la respuesta de su padre.

         Y pensando en esa respuesta siento que estamos muy lejos de sentirnos derrotados todavía.

martes, 5 de mayo de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 16)

A la mañana del día siguiente la emoción y felicidad vividas en mi cumpleaños choca con la otra realidad En pocos días será la cosecha. Como siempre Peeta viene temprano a casa con el pan. En un momento sólo puedo pensar en él y en su padre viendo una prímula y pensando en mí. Me alivia ver que esos recuerdos tan lindos son tan fuertes como los malos que nos persiguen.

Los días van pasando más aceleradamente de lo que desearíamos. Por televisión nos llenan con programas referidos a los nuevos juegos. No me interesan, no obstante a veces le he prestado atención a la presentación de los tributos ya que recuerdo algunos de los juegos pasados cuando le hacían reportajes. Tal vez debería verlos como las personas a los que Katniss y Peeta (o Haymitch) deberán enfrentarse para sobrevivir, pero sólo puedo ver a otras personas tan víctimas como ellos.

Katniss ha duplicado su cantidad de consejos acerca de cómo deberemos seguir luego que ella vaya a los juegos.  Creo que el preocupa que podamos perder la casa en la aldea de los vencedores, cómo si eso pudiera importarnos en realidad. Creo que ella nota que he madurado y no soy ya la niñita asustada del año pasado. Gale y Hazelle nos han insistido en que ellos velarán también por nosotras.  Y también está Peeta.

Creo que mi hermana tiene la esperanza de que el hijo del panadero no sea quien la acompañe a los juegos. Cuando a veces hablo con él parece no cansarse de repetirme que el va a lograr salvar a Katniss, habla siempre como si no hubiera posibilidad de que no sea él a quien le toque ir a la nueva arena. Cuando le menciono la posibilidad de que tal vez él no sea el que vaya la angustia se apodera de pronto de su rostro como si no pudiera concebir otra posibilidad que no sea acompañar a Katniss. Como lo ha hecho desde que eran niños.

Y así llegamos al día previo de la cosecha. Mamá y yo hemos tratado de actuar como si no estuviera ocurriendo nada fuera de lo común para evitar en parte la angustia de Katniss y la nuestra propia. Ese último día Peeta se quedó con nosotros hasta pasada la cena. Cuando se retiró a su casa mamá me sugirió llevarle algo de comer a Haymitch aunque más que nada creo que para que viera una cara amistosa antes del día tan odiado.

Golpeo la puerta y entro. Estaba sentado mirando sin ver un programa desde el Capitolio. Lo saludo y le digo que mi mama le mandaba algo de comida caliente de lo que habíamos cenado. Sonríe.

En un momento parece nublarse su vista y me dice con vos triste:

--¡Tú también vas a pedirme que me presente por Peeta? Ya le dije a tu hermana que voy a hacerlo—

Me da una profunda pena por él. Volver al lugar al que siempre ha regresado en estos veinticinco años a través de sus pesadillas.

--Mamá y yo sabemos que cuidó de Katniss en los juegos y sabemos también que lo va a hacer ahora en el lugar que le toque—le digo antes de regresar a mi casa.

Katniss y yo pasamos casi toda la noche sin dormir pero tampoco hablamos mucho. Buttercup pasa de una cama a la otra. Inciamos el día como siempre. Peeta viene a desayunar con nosotras y trae pan. Luego pasan a buscar a Haymitch y todos nos dirigimos hacia la plaza.

Ellos tres parecen querer mostrar ya de antemano que serán un equipo y que están peleando juntos desde el momento del anuncio del nuevo vasallaje.

Vamos caminando lentamente hacia la plaza. Muchas personas se nos acercan. No nos dicen nada pero simplemente se ponen a nuestro lado y son cada vez más. Es una manera de decirnos que están con nosotros, como siempre lo han hecho.

Gale y su familia se suman al grupo. Llegados a la plaza ellos deben ir a un lugar especial. Nos separamos pensando en que más tarde llegará el inevitable momento de la despedida

Es triste ver en un lugar sola a Katniss y en el otro a Peeta y a Haymitch. Hay montones de agentes de paz.  Parece que han llegado aún más en estos últimos días. El padre de Madge está en el estrado. Se lo nota más abatido que nunca. Effie vestida muy colorida como siempre no puede ocultar en sus palabras que siente una profunda pena por lo que está sucediendo.

Ella trata de mantener el tono jovial  y distendido pero no puede. Cuando mete la mano en la urna para sacar el único papel que contiene con el nombre de mi hermana vacila. Y la misma vacilación mas una profunda penase nota en su voz al pronunciar el nombre de Katniss Everdeen. Mamá me aprieta los hombros. Por un momento siento no poder haber tenido la oportunidad de presentarme en lugar de mi hermana, cómo ella lo hizo ya conmigo. O tal vez no me llegara a animar a hacerlo. Ese pensamiento aumenta aún más mi angustia.

Ahora es el turno de los varones. Se nota mucha ansiedad en los rostros de Katniss y de Peeta, aunque Haymitch se muestra entre resignado y desinteresado. Effie saca el papel y lee: --Haymitch Abernathy—

Puedo ver en un instante como se transforma el rostro de mi hermana presa de la angustia, un instante antes de que Peeta de un paso adelante y diga:

--Me presento voluntario—

Creo que por un momento Haymitch trata de impedir que Peeta vaya al estrado. El hijo del panadero lo mira fijamente y entonces le permite pasar. Al subir mira a mi hermana y la toma de la mano.

Mi sensación es rara. Mi hermana habría ido de todas maneras a los juegos. Entonces tal vez hubiera tenido que desear que Peeta no fuera

Siento una profunda pena por él y por mi hermana porque sé que no es lo que ella quería, pero por otro lado no puedo dejar de sentir una relación parecida al alivio el saber que Peeta va a estar con Katniss.

Vamos hacia el edificio del alcalde para poder despedirnos de Katniss y Peeta. Su padre se suma a nosotros. Pasa el tiempo  pero nadie sale a conducirnos´.

Madge nos acompaña y se ofrece a ir a averiguar con su papá porque es que no nos llaman. Al rato sale con su padre que parece profundamente preocupado. Se acerca a nosotros y cuando va a decirnos algo aparece rápidamente el jefe de los agentes de paz para anunciarnos que por decisión del Capitolio no habría despedida de los tributos de este año con sus familiares.

No nos queda otra que irnos resignados. Pero ya dándoles la espalda a los agentes de paz sentimos que el jefe dice algo:

--Me imagino que les habrán dicho todo lo que necesitaban--

Mamá y yo y creo que varios más lo  miramos con cierta extrañeza

--A ellos. Bueno ya no tendrán posibilidad si quedó algo pendiente—agrega sonriendo

Yo lo miro. Por un momento solo un momento siento miedo. Pero veo que lentamente se van acercando a nosotros otros habitantes del distrito. Ahora la furia empieza a empujar al miedo hacia afuera de mí. Aprieto los puños, creo que en este momento nada me importa. Me veo a mí siendo sorteada para los juegos, veo morir mil veces a mi hermana. Veo a Rue atravesada por la lanza. Veo a Peeta agonizando y a las pesadillas que nunca nos abandonarán. Esto es injusto. Extremadamente injusto

Veo que Gale está también a punto de reaccionar hasta que el padre de Peeta se pone adelante y mirando al jefe de los agentes de paz le dice tranquilamente:

--No se preocupe. Siempre quedan cosas pendientes por hablar. Pero se las diremos cuando regresen. Como lo hicieron el año pasado— Luego lo saluda con una leve inclinación de su cabeza.

Su sonrisa se borra de sus labios. No dejamos de mirarlo por un instante. No sé si será pro que la respuesta lo ha dejado sin reacción, o por la presencia de las cámaras tomando cada momento de lo que sucede, pero el jefe está por abrir la boca aunque sólo sonríe de manera no tan sobradora como cuando nos dijo lo anterior y se retira con sus agentes.

No siento el temor de la vez anterior, como si esta vez fiera diferente. Sé que ahora no voy a quedarme llorando. Por mi hermana, por Peeta. Por Rue.

No me he despedido de ellos. Es verdad. O tal vez lo hay ahecho desde el momento en que salieron sus nombres tal vez. No pude pedirle que luchara pro volver aunque sé que antes que eso esta vez luchará por otra cosa. Peeta sí. Él hará lo mismo que en los juegos anteriores. Proteger a Katniss.


Ambos darán todo para protegerse el uno al otro. Y ante eso es imposible no ver una esperanza.

martes, 21 de abril de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 15)

(Incluyo la última imagen como reconocimiento y homenaje a la genial artista autora de ese y otros bellísimos dibujos)


No sé si será porque los hechos nos han tomado más fuertes o por simple resignación pero hemos tomado lo que se nos ha venido encima sin el lamento sea nuestra principal actitud.

Bueno, en realidad Peeta fue quien se lo ha tomado así desde el principio y nos arrastró a todos con esa forma de ver las cosas. Sé que ya el segundo día le tiró todas las botellas de licor a Haymitch, también advirtió a la mujer que le vendía que la denunciaría ante los agentes de paz.


Fue él quien buscó información sobre los juegos anteriores y que empezó a organizar un entrenamiento para prepararse a los juegos a pesar de que aun restan varios meses.

Madge ha venido varias veces. Nos trajo a escondidas periódicos del Capitolio que su padre recibe. Suelen aparecer algunas noticias que parecerían hablar de algunos conflictos como por ejemplo la escasez de ciertos artículos de lujo, pero lo que más nos suele interesar es lo referente a los próximos juegos donde suponen que Katniss vaya con Peeta o Haymitch es una de las favoritas a ganar. Quisiera saber si toda esa gente que aparece tan entusiasmada por estos juegos tomaría alguna vez conciencia del drama que eso significa para muchos.


Yo sé que Katniss desea con toda su alma que Peeta no resulte el elegido para ir a la arena. Sé que ve a Peeta como alguien que llegará a cuidar de mamá y yo si no sobrevive a estos juegos. Peeta tampoco podría sobrevivir viendo a Katniss sin estar él a su lado.

Peeta ha comenzado a pelear en estos nuevos juegos desde el momengo en que Snow leyó la tarjeta, y ha comenzado a defender a mi hermana desde ese preciso instante.

Siento una especial pena por Rue. Miro el retrato de papá donde siempre pongo flores para él y para la pequeña. Su sacrificio permitió que mi hermana regresara… no es justo que haya sido en vano.

Con la motivación de Peeta en muy pocos días los tres comenzaron con el entrenamiento y la preparación para estos nuevos juegos. Sin dudas es Haymitch quien está en peores condiciones físicas. Al principio ni a él ni a Katniss se los notaba con el más mínimo interés por el entrenamiento, pero creo que lo siguieron para acompañar a Peeta.

Mamá comienza por prepararles una dieta especial para que ganen peso y con el entrenamiento puedan sumar masa muscular. Yo les hago masajes y le pongo ungüentos a sus músculos que terminan muy doloridos.

Con todo esto ya no tengo tiempo de preparar quesitos de cabra. Una tarde me sorprendió la llegada del panadero. Traía un gran surtido de pan. Se quedó casi toda la tarde con nosotros, casi sin hablar, pero su presencia creo que nos hizo mucho bien.

Pasada una semana Gale se sumó al entrenamiento. Si bien se lo nota incómodo ante la presencia de Haymitch y Peeta especialmente, les enseña algunas cosas sobre trampas, plantas y todo lo que llega a saber.

En un momento estamos mamá, Katniss, Haymitch, Gale, Peeta y yo. Cada uno abocado a su función, cada uno haciendo lo que más sabe, enseñándole al otro, como… un equipo

Estamos luchando. Van a ir a los juegos, sí. Pero no pierdo las esperanzas. Puede parecer ridículo pero creo que cada uno de nosotros ha encarado este momento considerando ya la posibilidad de volver, de manera diferente a la ve pasada.

Los días van pasando. Llega mayo y la primavera se comienza a abrir paso derritiendo la nieve y mostrando algo de verde. El ocho es el cumpleaños número 17 de Katniss. Peeta le hace una tarta especial, mamá y yo la saludamos y abrazamos si aun es posible darle más abrazos. Gale también la saluda pero se lo nota profundamente apenado.

Y el 27 es el mío. Cumpliré trece años. Podría ni siquiera haber llegado a ellos si Katniss no hubiese ido a los juegos por mí.

Mamá y Katniss me saludaron bien temprano y me regalaron una ropa muy bonita. Buttercup parecía querer participar ya iba y venía a mi lado refregándose en mis piernas y maullando dulcemente.

Gale también pasó un momento a saludarme pero no se quedó aunque sí lo hicieron sus hermanos. Y llegó Peeta.

Se apareció con una hermosa torta con un glaceado color verde y adornado con varias prímulas.

Parecían tan reales que en un principio pensé que había adornado la tarta con flores naturales, pero al tomar una para quitarla y poder cortar la torta se me hizo pedazos en la mano. Estaban hechas de glaceado y caramelo, pero con tanta perfección que era imposible distinguirlas de las naturales.

--Es bellísima Peeta—le digo abrazándolo

--Está hermosa Peeta, de verdad—agrega mi hermana sonriéndole.

Los hermanos de Gale miraban todo con los ojos abiertos como platos.

--Bueno en realidad fue idea de mi papá—dice Peeta

--¿De tú papá?—le pregunto sintiéndome profundamente emocionada.

--Sí—dice Peeta sin dejar de sonreír. Estaba caminando con él cerca de la pradera y había varias prímulas que recién estaban floreciendo. Hablábamos de panes y tortas y de pronto papá exclama:

--Ojalá me lleve pronto los quesitos, tengo varias tartas encargadas—

--Yo lo miré extrañado—continúa Peeta –pero él continúa dice:

--Prim, la hermanita de Katniss, es que ví las prímulas y me acordé de ella— cuenta que le respondió su padre.

Peeta continúa: --eso me dio la idea para adornar tu torta de cumpleaños, ver las prímulas es verte a ti-- concluye

Hago un esfuerzo por contener las lágrimas de emoción que estaban llegando a mis ojos.

Mamá también se la nota muy emocionada.

--Tu padre me trajo un ramo de prímulas cuando tú recién habías nacido. Eran increíblemente blancas y hermosas. Así que decidimos ponerte ese nombre— nos cuenta mamá.

Creo que un profundo clima de emoción nos embarga a todos sumado a que Vick dice:

--Qué lindo es ver una flor y acordarse de una persona, ¿verdad?—

Por suerte Haymitch empieza con algunos comentarios algo locos y permite que las emociones no nos embarguen más todavía.

Cuando Peeta se va lo abrazo con todas mis fuerzas. Katniss lo acompaña hasta la puerta.

--Gracias Peeta—dice dándole un suave abrazo—gracias por Prim.

--Me alegro de haberle hecho pasar un bonito día—le responde

Creo que hay muchas cosas que quieren decirse, pero sólo se quedan en silencio, mirándose

Hemos pasado cosas terribles, y seguramente son aún mucho peores las que nos esperan. Pero hoy por un momento a pesar de todo, hemos sido felices.

Me angustia pensar que pueda haber sido el último cumpleaños que pasarán conmigo. O podría ser este mi último cumpleaños. Pero Peeta me ha hecho sentir tan feliz por un momento… como cuando Lady llego a esta casa.

Me voy a la cama pensando, por instantes,  con una inmensa feliz que las personas que quiero puedan pensar en mí viendo una flor tan hermosa, como dijo el hermano de Gale.

Sí. Puede ser nuestro último momento de felicidad. Pero cuando esos pensamientos vienen a mi mente, llegan las imágenes de Rue y de papá.

Sé lo que quieren decirme. Que no hay que perder el tiempo en lamentaciones.


Porque es tiempo de luchar.


martes, 7 de abril de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (CAPÍTULO 14)


Cuando yo me doy cuenta de las palabras de Snow e intento una reacción, Katniss se incorpora de un salto y sale  corriendo de la casa. Intento seguirla pero al llegar a la puerta pienso en mamá y regreso con ella. La veo pálida, de pie y atino a abrazarla.


Aparece Peeta. Tiene el rostro desencajado pero su mirada me dice que no es por él por quién siente esa angustia. Ve lo mismo en nuestros rostros y sin mediar una palabra sale corriendo; en principio creo que es para buscar a Katniss pero termina dirigiéndose a la casa de Haymitch.

Salimos a la calle de la aldea de los vencedores y llamamos a Katniss. Estoy pro romper a llorar, pero mamá me abraza. Siento que debo ser fuerte. Por mamá. Por Katniss. Por Rue.

--Prim, vamos a casa. Vamos a esperarla allí—me dice mamá tratando de parecer fuerte. Creo que ella no está muy convencida de sus palabras pero está tratando de tranquilizarme. No puedo hacerle su situación aún más difícil.

En casa nos sentamos en la sala sin saber qué decir. Me pregunto si podría existir una broma más cruel del destino. Me siento terriblemente inútil. Ni siquiera tengo la oportunidad de presentarme voluntaria en su lugar, si es que llegara a tener el valor de hacerlo en ese momento.

Suena el timbre. Voy corriendo a atender y veo a Peeta en la puerta. Su expresión es más tranquila y calma. Me sonríe levemente y en su mirada me pregunta por Katniss. Quiero balbucear algunas palabras pero el llanto me traiciona. Las lágrimas empiezan a correr por torrentes por mis mejillas. Peeta me abraza y me acompaña dentro de la casa.

Mamá me trae un vaso de agua. Nadie dice nada. Mamá en un momento deja oír un hilo de voz:

--No es justo—dice—no es justo, Katniss…-- se interrumpe y creo que está pro llorar.

--Saben que voy a protegerla con mi vida—dice Peeta.

Lo miro. –No sabes si irás tú—le digo sin saber bien que palabras usar en este momento—tal vez Haymitch…--

Peeta me mira fijamente con sus ojos azules y veo con claridad que ya lo había decidido en el mismo momento que Snow leyó la tarjeta. Él iría a los juegos para proteger a mi hermana. LO comprendo e intento algo que se parezca a una sonrisa. Peeta me acaricia suavemente la mejilla y después de saludar a mamá sale casi corriendo y llama a Katniss varias veces, pero mi hermana no aparece.

Luego de un par de horas nuevamente siento que llaman a la puerta. Esta vez es Gale. Le decimos lo que pasó con Katniss y él sale a buscarla. Justo en ese momento mi hermana regresa tambaleándose y termina casi cayendo a los brazos de Gale. Mamá y yo nos abrazamos angustiadas pensando por un instante que pudo haber tenido un accidente pero de pronto Katniss vomita y deja caer una botella al piso y nos damos cuenta de que ha bebido.

Casi a la rastra Gale la ayuda a entrar en la casa. Mamá y yo la llevamos hasta el baño. Abrimos el grifo y mi hermana parece reaccionar un poco. Mamá me recomienda dejarla sola y decidimos esperarla abajo. Luego vemos que Katniss se dirige al dormitorio así que vamos allí y ella rompe en llanto. Yo al ayudo a secarse el pelo mientras mi mama trata de que coma algo. Finalmente parece agotarse de tanto llorar y se queda dormida. La dejamos.

A las dos horas baja a la sala. Tratamos de mantenernos lo más tranquila que podemos. No puedo evitar abrazarla pero me contengo las lágrimas. Mamá esta fuerte y decidida. Trae un tazón de caldo para mi hermana quién se lo toma dirigiéndonos una leve sonrisa.

Luego le pide a mamá otro tazón para llevárselo a Haymitch. Quiero acompañarla pero Katniss me dice que prefiere ir ella sola. La sigo con la mirada.  Luego de un rato veo que Peeta también se dirige a la casa de Haymitch. Pasan unos cuantos minutos y el hijo del panadero sale y va a su casa. Un rato después mi hermana regresa.

Katniss descansa todo el día. A la noche me acerco a su cama. Buttercup se sube a ella y mira fijamente a mi hermana quién no parece hacerle mucho caso.

--Peeta vino a buscarte—le digo, inmediatamente luego de…--

--Lo sé y después fue a ver a Haymitch—me interrumpe. Ante mi mirada de cierta sorpresa continúa…

--Tengo que salvarlo Prim, tengo que hacer lo posible para que él viva. Peeta en esto es tan inocente como tú o mamá… o Rue—

Un puño gigante empieza a oprimirme  el corazón. Mi hermana me toma el rostro entre sus manos y continúa

--Aún a costa de mi vida Prim, debe ser él quien se salve—

--Katniss tú ahora estás más preparada, todos saben lo buena que eres, van a tener que cuidarse…--

Mi hermana me interrumpe

--Si sale el nombre de Peeta Haymitch me prometió tomar su lugar—Se hace un largo silencio. Luego mi hermana continúa.

--Prim, tú has crecido y madurado mucho, ya eres fuerte y sabrás salir adelante y cuidar a mamá—

La tomo de las manos, quiero decirle muchas cosas pero no me sale una sola palabra. Finalmente Katniss me dice con un tono como si me pidiera disculpas por lo que decidió:

--Prim, debo salvar a Peeta a como dé lugar—

Me quedo callada pero un instante nos unimos en un abrazo con un apretón interminable. Como el que nos dimos cuando partió a los juegos anteriores. Como el que nos dimos cuando regresó. Entiendo y comprendo lo que quiere hacer.

Luego la miro un rato en silencio. Sé que ha decidido que será Peeta el que viva antes que ella misma.


Considero que podría angustiarla saber que Peeta ha decidido lo mismo.