sábado, 15 de noviembre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM ---Capítulo 4



Empecé a leer:
Queremos expresar nuestro saludo y reconocimiento a los tributos del distrito 11. Han caído peleando con honor y valentía.
Gracias a la oportunidad que nos da el Capitolio hoy podemos homenajear…”

Dejo el papel y miro a Katniss. Entiendo su disgusto ya que es algo demasiado frío e inexpresivo para referirse a quienes representan tanto para ella, para todos, como Rue y Tresh

--¿Tienes que decirlo exactamente así, tan… tan…?—le pregunto sin encontrar la palabra adecuada

--¿Tan frío? ¿Tan lejano a lo que siento por Rue? ¿Tan miserable con respecto a lo que le debo a Tresh?—Mi hermana ha aumentado paulatina mente la voz hasta decir casi gritándome lo último.

La miro sin decir nada, solo muevo la cabeza sintiendo sus palabras

--Tengo miedo de no poder decir nada. Tengo miedo de enfrentarme a la familia de Rue. No la pude salvar Prim. No pude—

La deseseración que se nota en las palabras de Katniss es evidente

--Le cantaste Katniss—le digo tomándola de la mano


--¿Y crees que eso haya servido de mucho?—

--Para Rue sí—respondo de inmediato.
Mi hermana se tranquiliza. Empezamos a ensayar el discurso. Cambiamos algo pero sin que sean modificaciones demasiado grandes como para no tener problemas. Sí nombramos repetidamente a Rue y a Tresh en lugar de mencionarlos como “los tributos del once”.

Más de una vez Katniss no puede leerlo completo ya que al referirse a Rue ya que la emoción y a veces las lágrimas afloran de inmediato. En esos momentos la miro fijo y le digo que Rue va a estar con ella cuando lo lea.

Y así van pasando los días hasta llegar a la víspera del inicio de la gira de la victoria

La última tarde antes del día del inicio de la gira fui a llevarle queso de cabra a Peeta,  aunque en realidad también deseaba verlo y poder conversar un momento antes de que estuviese rodeado de una multitud.

Quería comentarle la reacción de Katniss al recibir las instrucciones acerca de lo que debía decir en el distrito de Rue, cómo afectaba eso a mi hermana. Y que pensaba cómo se podría emocionar allí y lo mal que podría sentirse en los otros distritos en los cuales haya tenido que ver con la muerte de sus tributos. Y que su apoyo sería fundamental en esos momentos.

Cuando sale a atenderme veo que tiene un pincel en la mano. Me hace pasar y veo lo que está pintando. Es un retrato de Katniss. Ya he visto otras pinturas que ha hecho de mi hermana.


Miro a Peeta por unos instantes sin decir nada. No hace falta que el diga nada de lo que tenía pensado porque  entendí perfectamente que todo eso el ya lo tenía en su mente y su corazón y que no dejaría de hacer lo que estuviera a su alcance y aún mas para proteger a mi hermana en todos los sentidos.

Corrí a abrazarlo y con mucha emoción apenas pude decirle gracias

Prim –me dice Peeta cuando ya me estaba yendo a mi casa—Es mucho mayor sacrificio estar lejos de ella que tener que cuidarla--.

Regresé a casa pensando que tal vez esa gira también pudiera servir para algo bueno como que al tener que estar juntos pudiesen aclarar algunas cosas. Bueno, Peeta ya tiene todo claro, pero quizás Katniss…

Al llegar a casa veo que mamá está limpiando y ordenando todo. Me apresuro a ayudarla aunque creo que recién a la tarde del día siguiente llegan todos los visitantes.

Limpio como siempre el espejo de papá aunque ahora siempre se conserva sin ese odioso polvillo. Sigo poniendo una flor  en su retrato para él y para Rue.

A la mañana cuando me despierto Katniss ya no está en casa. También falta la chaqueta de papá y que ella siempre lleva consigo especialmente cuando va a la pradera. Creo que llevando esa chaqueta es como si él siguiera yendo junto con ella como lo hacían antes.

Ese día debo estar arreglada. La noche anterior Katniss me lo recomendó ya que al regreso de la escuela, que haré más temprano para poder despedirme de ella, ya estarán las cámaras del Capitolio en casa.

Me pongo un vestido celeste que Katniss me dijo me compró porque parece del mismo color que mis ojos, y sé que le gustará a mi hermana que lo luzca. Me até el pelo con un lazo del mismo color y me puse también un par de botas blancas que mi hermana le compró a los padres de Delly que son zapateros.

No suelo ir así al colegio, para mí todo sigue siendo igual, solo que ahora soy yo la que trata de llevar cosas para aliviar al que pueda. Algunas monedas a veces. Nadie jamás me pidió nada, pero fueron ellos quienes me sostuvieron cuando mi hermana estuvo en los juegos  y no hay ni habrá cosa con la que pueda pagarles eso

Al llegar a casa  es un gran revuelo. Hay mucha gente. Veo a mamá algo nerviosa y me imagino que es por la situación. No bien entro en la casa se me acercan unos periodistas.

Empiezan a preguntarme sobre cómo cambió mi vida, sobre la escuela, hasta sobre Lady. En un momento entra Katniss,  me mira y sonríe aprobando de manera silenciosa que me hay apuesto esa ropa que me compró para la ocasión. Ella está vestida con una camisa blanca, pantalones negros y un suéter color verde. Tiene mucho maquillaje para mi gusto.

Pero de pronto veo una sombra en su mirada y un rictus de angustia en su rostro que hace desaparecer su sonrisa. Me mira por un instante con una tristeza infinita y sé que es por el recuerdo de Rue.

Estoy por acercarme a ella para confortarla cuando siento que me llaman y veo a un joven con un discreto maquillaje y una franca sonrisa. Cinna.

Corro a abrazarlo porque si bien nunca lo había visto personalmente hemos hablado a veces por teléfono. Nos han instalado uno pero casi nunca lo usamos. A veces llamo a Peeta para pedirle alguna cosa o preguntarle si necesita queso de cabra o algo sobre su padre al que no veo tan seguido como antes pero tampoco deje de visitar.  Cina llama siempre y a veces soy yo la que atiende el teléfono

Es la persona que más ganas tenía de conocer. Le he dicho ya sobre lso hermosos trajes que lucio mi hermana y que sé que la han hecho ver tan bien ante la gente del capitolio y lo importante que eso fue para su supervivencia. Tiene una voz suave y amable. Cada vez que mi hermana habla con él su rostro se ilumina y eso me alegra mucho. Y en ese abrazo le doy las gracias. Creo que ha estado instruyendo a mi hermana para que aprenda algo de diseñar ropa ya que creo necesita desarrollar alguna habilidad. Mamá ha intentado algo pero  creo que a mi hermana sólo le gusta ir a la pradera.

También esta Effie esa mujer que sacó los papeles de la urna. Parece muy afectuosa también pero habla y habla y sus gestos me parecen demasiado exagerados.

Busco a Buttercup pero no lo encuentro. Imagino que debe estar en nuestra vieja casa donde suele ir cuando yo no estoy. Y hoy regresé bastante más temprano que de costumbre.

Salimos al exterior ya que deben filmar un encuentro entre Katniss y Peeta. Veo que cuando ambos se acercan mi hermana sonría y empieza a correr hacia él quien lo espera con una amplia y sincera sonrisa. El impulso hace que ambos caigan.  Se besan.


Peeta no aparta la mirada ni un segundo de mi hermana ni deja de sostenerla del brazo una vez que ambos se reincorporan

Luego observo que Katniss le echa una leve sonrisa a Peeta. Sé que hay cosas que mi hermana debe hacer porque si sospechan que no todo es tal cual como quisieron demostrarlo podría haber muchos problemas. Pero creo que esa pequeña sonrisa le salió de lo más profundo del corazón

Vamos a la estación. Está también el padre de Peeta a quien me apresuro a saludar. También veo a Delly y a Madge.  Haymitch me saluda con simpatía. Parece sobrio pero a cada rato le echa un trago a una botellita que llevaba en su bolsillo.


Finalmente el tren debe partir. Antes de que se vayan los abrazo a los dos y veo que Katniss lleva el distintivo del sinsajo que le había dado Madge y que mamá le dio antes de salir de casa. Mi hermana me mira como si quisiera decirme algo que le preocupa pero se limita a volver a abrazarme y a decirme que me cuide mucho

Veo alejarse el tren y no puedo evitar cierta angustia. Otra vez se llevan a mi hermana. Aunque será por poco tiempo no puedo evitar sentir una punzada en mi corazón.


Pero por suerte pronto ese sentimiento da lugar a la ilusión de que mi hermana decida por fin abrir su corazón a Peeta.


domingo, 2 de noviembre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM


Capítulo III


Hazelle ha venido por  un poco del ungüento que mama le prepara para sus manos. La mamá de Gale trabaja lavando ropa para otras personas pero es un trabajo que le causa que sus nudillos se lastimen. Recuerdo que n día en que le estaba poniendo un ungüento a Katniss por una lastimadura ella le comentó a mamá lo que le sucedía a la madre de Gale ya que había estado en su casa, que tenía las manos casi sangrantes y que seguramente ese medicamento la aliviaría. Y así fue.

Extraño cuando me acompañaban a la escuela. Ahora voy sola ya que Katniss no tiene la obligación de seguir yendo, Gale al haber cumplido 18 empezó a trabajar en la mina y Rory y Vick les queda muy a trasmano pasarme a buscar. Me pone muy feliz cuando nos encontramos en el camino porque siempre quiero darles alguna cosa. Les cuesta aceptarlas sobre todo a Rory, el mayor. Hemos hablado muchas veces de Gale y lo que él piensa y les dice.

Me duele pensar también en el hecho de que Gale y Peeta estén enfrentados. Creo que dos personas como ellos nunca podrían llegar a considerarse como enemigos, o tratar de dañarse el uno al otro, todo lo contrario.

Creo que él sabe que entre Katniss y Peeta las cosas son como las muestran en público o en televisión. Que luego de besos y arrumacos a veces parecen dos personas que hasta se sienten incómodas con la presencia del otro.

Varias veces he oído a Gale comentar las veces que Peeta ha arriesgado su vida sin pensarlo ni un segundo por Katniss. Y a Peeta saberse consiente de la ayuda que Gale ha sido siempre para mi hermana. Para todos nosotros.

Gale siente un profundo desprecio y odio por todo lo que venga del capitolio, lo que sea. Odia al capitolio por que se llevaron a Katniss y creo que él piensa (por lo que me ha dicho mi hermana) que la han cambiado. Yo no creo eso. Creo que Katniss ha vuelto, distinta en el sentido de que todo lo que pasó seguro la ha afectado y mucho, pero siendo la misma persona generosa y noble que trata de dar todo por lo demás. Y ahora con muchas posibilidades concretas de ayudar a quienes lo necesiten.


Yo pienso muchas veces en ellos. En Peeta y en Gale. Si bien a éste lo conozco creo desde que tenía siete años ahora hablo mucho más con Peeta. El hijo del panadero es mucho más abierto para hablar y creo que nos hemos hecho bastante confidentes. Los dos quieren bien a Katniss. Creo que mi hermana podría ser feliz con cualquiera de los dos, aunque cuando empiezo a imaginarme a Katniss en un futuro siempre lo veo a Peeta.  Sé que disimulan en los arrumacos y besos para la televisión. Aunque no sé si lo hacen los dos. O si es todo una actuación para ambos.

Katniss varias veces me ha dicho que por cuestiones de evitarse problemas con el Capitolio, lo que podría traerles y traernos consecuencias gravísimas, deben seguir con ese “juego”. Pero no creo que, de llegar a desaparecer ese peligro, Katniss pueda dejar de pensar tan fácilmente en Peeta.

Incluso sabiendo que Gale y ella se besaron. Bueno, Gale la besó, según me contó  Katniss la primera vez que pudieron estar a solas, es decir en la pradera donde se reunían para cazar y recolectar.

Cuando le pregunté esa noche cómo le había ido me empezó a contar algunas cosas sin mucha importancia y de pronto dice:

--Gale me besó—

No lo dijo ni con enojo, ni entusiasmo, ni alegría ni pena. Simplemente lo dijo.

--Y tú que sentiste?—le pregunto.

--Que Gale y yo ya no podremos ser nunca más los de antes—me responde con cierta desilusión en su voz.
--¿Fue… fue algo diferente de besar a Peeta?—le digo titubeando

--No nos besaríamos si no fuera porque debemos hacerlo para las cámaras Prim. Debemos parecer algo que no somos, o que al menos no soy—

--¿Y en la cueva en la arena?—

Creo que por un instante veo un brillo en los ojos de mi hermana. Katniss se acaricia los labios tal vez pensando en mi pregunta. Sus labios parecen moverse para formar una débil sonrisa.

--Tal vez ese fue el mejor momento—dice con cierta pena


--Para Peeta también, él me lo dijo—digo de pronto y me arrepiento de haber revelado algo que tal vez no me correspondía hacerlo a mí.

Katniss me mira como si quisiera reprocharme que tuviera esas confidencias con Peeta, pero finalmente dice

--No puedo amar a Peeta de la manera que él pretende Prim—

--Yo creo que él no pretende nada más que amarte Katniss—le digo de una. Y te quiere lo suficiente para aceptar lo que tú decidas aunque no lo elijas a él—

--No se trata de eso Prim. Hemos armado algo en los juegos tal vez sin quererlo. Al menos de mi parte. Y ahora hay que seguir. Pero al hacerlo engaño a Peeta.—

--Katniss, Peeta creo que tiene claro lo que tú sientes—

--Ni yo misma sé lo que siento Prim—Su respuesta me sorprende.

--¿Quisieras amarlo como él te ama?—

Katniss no me responde nada. Queda callada y dejo entonces de hablar del tema para no apenarla más. Conversamos de Buttercup y de Lady y de la posibilidad de que mi cabrita pueda tener cría. Luego nos dormimos.

En un momento me despierto durante la noche y creo que mi hermana tiene pesadillas. Habla en sueños
--Quisiera hacerlo. Con toda mi alma, con toda mi alma—repite varias veces. Y creo que esa es la respuesta a la pregunta que le hice.

Y Peeta sigue trayéndonos pan y tartas. Y veo  a Katniss a veces mirar y remirar algunos de los bellísimos decorados de Peeta con algo especial en sus ojos hasta que descubre que la estoy mirando entonces se apresura a comerla.

Así van pasando nuestros días. Le he planteado a Rory la actitud de Gale de no aceptar ayuda.

--Nada que venga del Capitolio es bueno – me dice como si dijera una lección bien aprendida ente el silencio de su hermano menor.

--No se lo da el Capitolio se lo da mi hermana, o se los doy yo— digo con firmeza.

--También se los da Rue. Ella se sacrificó para que Katniss y Peeta regresaran—Termino diciendo antes de que las lagrimas acompañen el recuerdo.

Es lo único que parece hacer ceder un poco a Rory.  Y que tome algunos dulces o alguna cosa que les llevo. Y sé que lo hace sólo para dárselos a Vick o  Rory, y creo que a escondidas de Gale.

A veces cuando coincidimos camino a la escuela o de regreso a casa Vick y yo repetimos constantemente la melodía de Rue. Y a veces la oímos repetirla a algún sinsajo que la ha escuchado. Esa vez es como si la entonara Rue. Me gustaría decirle esto a Gale para hacerle cambiar de parecer.

Ahora Katniss se apoya sí mucho en Madge. Creo que ambas lo hacen mutuamente. Pasan muchas horas juntas, a veces en la casa de Madge practicando piano, otras veces van a la pradera. Tanto mi hermana como ella son muy calladas, pero sin duda disfruta cada una de la compañía de la otra.

Algunas veces Delly visita a Peeta pero las más me pregunta por él en la escuela ya que ella y tiene que ayudar en la tienda de zapatos de su familia y no tiene mucho tiempo.

También suelo cruzarme con Haymitch quien siempre me saluda con simpatía a pesar de que nunca está del todo sobrio. A veces me ve llevar a Lady a pastar a lugares donde crece mejor hierba y dice cosas como: --Ah, la famosa cabrita--.

Poco a poco comienza a surgir otra amenaza. Estuvo allí desde el momento en que Katniss y Peeta fueron declarados los vencedores de los juegos. Claro que en un primer momento sólo podíamos pensar en el regreso de ellos. Pero los juegos no han terminado. Se aproxima ahora un momento que se afecta muchísimo a mi hermana. Siempre Katniss ha odiado cualquier tipo de recuerdo sobre los juegos, salvo los momentos que pasó con Rue y lo vivido con Peeta después de haberlo encontrado moribundo en el río.

Pero ahora viene la gira de la victoria dónde deberán visitar a todos los distritos como los vencedores. Des de hace un mes aproximadamente no dejan de llegar cartas conteniendo indicaciones sobre este nuevo y odioso acontecimiento

       Jamás he hablado con Katniss acerca de los próximos juegos. Y qué participación deberán tener ellos. Tal vez deban ser ahora los mentores.

¿Y si volviese yo a salir sorteada para ir?. La idea me aterra de solo pensar un instante en ella. Pero creo que hoy no me asustaría tanto la posibilidad de morir como de pensar en la angustia de Katniss viéndome en la arena.


Una tarde luego de llegar al colegio veo a Katniss con una sombra en su rostro  y los puños apretados. Sobre la mesa un papel arrugado. Miro a mi hermana y luego a ese bollo de papel que es seguramente lo que ha puesto tan mal a mi hermana. Desarrugo algo el papel y veo que dice “Gira de la victoria”. Lo dejó sobre la mesa sin seguir leyéndolo.  Katniss levanta la vista, me mira y dice :
--Son las palabras que debo decir frente a la familia de Rue--





domingo, 19 de octubre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM

Capítulo II

Katniss toma y vuelve a poner en su sitio varias veces la flor ya seca y aplastada
Creo que a mi hermana con Peeta le pasa algo parecido que con Rue. Parecería que le duele recordar a la pequeña pero a la vez comienza a recordar los momentos que vivió con ella. Y con Peeta muchas veces se pone a recordar vivencias que tuvo con él durante los juegos. Especialmente aquellas que no vimos por televisión.

En ocasiones al irnos a dormir nos hemos quedado casi toda la noche despiertas hablando. Creo que a Katniss le hace bien desahogarse conmigo así que siempre trato de que lo haga cuando veo que algo la oprime.

Me contó que en un principio ella creía que lo de Peeta era casi todo una actuación (se refería claro al hecho de estar enamorado, que era una estrategia para salvar a los dos), y que ella empezó a actuar del mismo modo. Peeta creyó que lo de ella era tan real como lo suyo. Y cuando Katniss tuvo que aclarárselo ella no supo hasta que punto actuaba y hasta que punto correspondía a los sentimientos de Peeta
Mi hermana piensa que no sabe relacionarse con la gente. Yo sé que ella siente algo especial por Peeta,  no le duele haberlo perderlo simplemente como amigo porque creo que es consciente que nunca lo perdió en realidad.

--Él nunca actuó Prim—me dice Katniss, aunque creo que es algo que se dice a sí misma. Sé qué quiere recordar esos momentos y yo la tomo de la mano.


--Desde un primer momento—dice Katniss con esa sonrisa que aparece cuando nos llegan recuerdos que apreciamos—sus palabras, sus actitudes…

--Tú le salvaste la vida, eso significa que lo quieres—

--Habría hecho lo mismo con cualquier otro compañero de distrito—responde mi hermana.

--Yo pensé que el actuaba como una estrategia, como para conseguir patrocinadores—

Yo la miro en silencio entonces continúa:

--Aunque por momentos me sorprendía y hasta sentía que podría ser real—Sea como sea yo le seguí el juego y…--

--¿Solamente fue seguirle el juego Katniss?—digo de pronto

--Sí, sí – empieza a decir mi hermana con una seguridad que pronto se derrumba.

Suspira.

--Tal vez…-- se interrumpe y baja la cabeza. Le apretó con más fuerza su mano.

--Yo no puedo darle a Peeta el amor que él pretende. Yo no pienso tener hijos. No pienso ver como los llevan a los juegos.— Por un momento pasa por mis ojos la imagen de ella y Peeta rodeados de niños.




--A mí sí me gustaría tenerlos le digo—Katniss me acaricia el cabello con dulzura sin decirme nada. Luego sigue contemplando la flor. Finalmente se queda dormida así que acomodo ese regalo de Peeta con mucho cuidado dentro del libro. Acaricio suavemente el pelo de mi hermana y me meto en la cama con Buttercup.

He visto cómo Katniss y Peeta deben mostrarse tan juntos que eso mismo dice a gritos la distancia que hay entre ellos. Una distancia extraña porque sé que se sienten incómodos con la presencia de uno cerca del otro pero a la vez parecen extrañarse si no se ven.  No hay una vez que regreso a casa que Katniss me pregunte como al descuido dónde estuve, aunque sé que lo que más le interesa es saber si vi a Peeta.

Mi hermana nunca fue a su casa  pero Peeta nos visita con frecuencia. Me trae tartas, le hace alguna consulta a mamá, viene a buscar algunos quesitos de Lady… pero yo sé que viene para ver aunque sea a los lejos y en silencio a Katniss. Al principio se movía con cierta dificultad por su pierna artificial, pero en poco tiempo se acostumbro perfectamente a ella de tal manera que a veces hasta hacía olvidar lo que le había pasado .

Una de las veces en que fui a su casa Peeta estaba preparando pan. Hace siempre una enorme cantidad, para él, para nosotros y para Haymitch. Claro. Sobra un montón todos los días y entonces lo lleva a la veta para regalarlo.
Al principio yo creía que no sabía calcular bien, o como era un pasatiempo no se preocupaba por la cantidad. Pero al poco tiempo descubrí que no bien lo hacía lo ponía inmediatamente en las cajas que llevaba a repartir entre los que más necesitaban. Lo tenía destinado para ellos desde un principio. Los hacia pensando el esa gente.
Me acuerdo que un día le pregunté de pronto sobre la reacción de mi hermana cuando él, en la entrevista, declaro que estaba enamorado de ella desde pequeño. La pregunta lo hizo reir pero no me dijo nada.

--Dime—le insisto.

--Mmmmm.. -- dice sonriente --¿qué te imaginas?—

--Y.. que se enojó—respondo


--¿Enojada?—dice Peeta --¡Furiosa!—
--¿Te gritó?—le pregunto

--¿Gritarme?.  No. No mucho. Pero me dio un empujón que me tiro al suelo contra una urna y hasta me corte las manos.—

Peeta se interrumpe y vuelve a reírse ante mi cara de asombro

--Creo que la tomé por sorpresa—agrega

--Siempre tenías pensado protegerla, verdad—

--Desde el momento en que salió mi nombre en la cosecha—Peeta piensa un momento y sigue.

--¿Sabes? Cuando salió tu nombre creo que me imaginaba lo que iba a pasar. Y me estaba preparando para presentarme voluntario si salía otro nombre. Pero tenía miedo.. la verdad no sé si lo habría hecho—

--Seguro que sí—le digo, viendo cómo te arriesgaste por ella en la arena desde un principio

--No tanto como ella cuando fue a buscar mi medicina—

--Ella sólo te retribuyó lo que ya hiciste por ella en la arena…y con los panes… cuando eran niños—Sentí en ese momento la extrema necesidad de que Peeta supiera lo valioso que había sido para nosotros ese gesto de un niño de once años
Peeta me mira con cierta sorpresa de que supiera y recordara ese momento.

--Un par de panes quemados… ¿qué pueden valer?—dice con cierta tristeza.

--La vida—le respondo

Buttercup que me había seguido se restriega entre sus piernas lo que hace que Peeta cambie rápidamente de tema y salgamos un poco del clima tan emotivo que se había formado

--Ah!! feliz con tu nueva casa amiguito?—

Buttercup maúlla complacido por el interés que recibe de parte de Peeta. También pasa lo mismo cuando ve a Lady. Por momento se queda largo rato mirándola, recordando el momento en que Katniss le conto la historia.

--¿Sabes Prim?—me dijo una vez. Hay instantes en que extraño esos momentos, a pesar del frio y de estar medio muerto… como si fuera un sueño al que no quiero dejar de aferrarme—

--No tienes porque dejar ese sueño – le respondo sin estar muy segura de que debo decirle—

Pero el me responde

--Ese sueño estará conmigo hasta que me quede una gota de vida—


O hasta que deje de ser un sueño, pienso ilusionada

sábado, 4 de octubre de 2014

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM

Capítulo  I


No fue demasiado complicada ni trabajosa nuestra mudanza a la casa de la Aldea de los Vencedores. Pocas cosas de valor teníamos en nuestro antiguo hogar. Más que nada todos los recipientes con diferentes medicinas,  algunas cosas mías del colegio, el espejo de afeitarse de mi papa, la foto de casamiento y sobre todo su vieja chaqueta que siempre utiliza Katniss. He prestado atención que en el momento en que se la pone por un instante su rostro cambia como si sintiera algo lindo, como si papá la abrazara,… recuerdo muchas veces cuando iban a cazar los dos cómo se le iluminaban los ojos a mi hermana.



También llevamos un viejo libro que tiene información sobre plantas. El él papá agregó mucha información sobre plantas comestibles y sé que Katniss lo ha consultado mucho. Tiene aún muchas hojas en blanco. Papito no pudo completarlo

Mamá también llevó sus vestidos de la época en que vivía en la parte más rica del distrito, aunque Katniss nos ha comprado a ella y a mí muchísima ropa nueva. Pero esos vestidos son recuerdos de mamá y claro que quiere conservarlos con ella

        La relación entre Katniss y mamá ha mejorado mucho por suerte. Mi hermana ya no la rechaza en absoluto. Es más. Muchas veces busca su compañía y su consejo.  Katniss no olvida lo atenta que estuvo mamá al hablarle de saludar a “su primo”, o cuando dijo que era “demasiado chica para tener novio” como para evitarle a mi hermana actuar de una manera que parecía forzada para ella.
Cuando Katniss comenzó a recibir el dinero por haber ganado los juegos le pidió a mamá que se lo administrara. Verlas de esta manera a las dos es una felicidad inmensa para mí.


   Madge  nos ayudó mucho a acondicionar nuestra nueva casa con diferentes elementos de confort que ni sabíamos que existía. Ella y Katniss se han unido mucho. Incluso la ha acompañado a la pradera. Mi hermana va mucho a su casa y me ha contado que hasta ha intentado tocar el piano. Supo lo pendiente que ha estado de ella y de Peeta , lo mismo que Gale, Sae y tantos otros. Su madre ha empeorado un poco de los dolores de cabeza que sufre, así que mamá le suele enviar algunas medicinas para aliviarla

    Katniss me contó cómo recibió el broche con el sinsajo, ese sinsajo que tanto la unió a Rue. Cuando quiso retornárselo Madge no lo aceptó  y le dijo
 --es mucho más tuyo que mío. Contigo estará mejor que con cualquier otra persona – me cuenta mi hermana conmovida
Tiene una historia especial en su  familia—agrega Katniss, aunque la propia Madge no supo contarle bien los detalles

Katniss sigue yendo y caza, aunque le lleva todo ese botín a la familia de Gale ya que él no acepta nada de dinero porque dice que es del Capitolio. Incluso sus hermanos hacen lo mismo. Por suerte me las ingenio para darle a escondidas pan, algo de tarta o golosinas a los hermanitos menores. Gale dice que todo lo que viene del Capitolio es basura. 


He vuelto a la rutina  de ir a ver si la cerca está electrificada como hacía antes de que mi hermana fuera a los juegos en mi lugar. Si demora un poco en regresar voy hasta el límite con la pradera a ver si la cerca tiene electricidad y es lo que impide regresar a mi hermana. Siempre lo hago para que mamá se tranquilice pero no recuerdo una vez que haya tenido electricidad.
Ahora voy de nuevo a controlarlo, pero ahora me pregunto qué es lo que me hacía sentir tanto miedo. Y descubro que empecé a cambiar después que mi hermana se presentó voluntaria, después de conocer a Rue. Hay veces que me vuelven los antiguos y estúpidos temores por esto o lo otro y en varias de esas ocasiones me  escuchado a mi misma silbar esa sencilla e inolvidable melodía de Rue que me hace sentir que me acompaña como acompaño a mi hermana durante los juegos.

Sigo llevándole los quesitos al panadero. A veces un poco menos que antes ya que Peeta suele pedirme algunos también.  Me sigue dando pan a cambio, incluso más que antes. Yo regreso a casa paso por la veta donde veo a nuestros antiguos vecinos a quienes les reparto el pan que recibí.

Peeta también se mudó a una casa de la Aldea de los Vencedores a tres de la nuestra. Aunque su familia no vino con él. Al que he visto muy seguido es a su padre quien le ha ayudado a construir un horno para hacer el pan, las tartas, las galletas y todas las cosas que Peeta hace. Nunca las vende, siempre nos trae a nuestra casa y a Haymitch. Y también reparte pan entre las personas más necesitadas

Katniss ve siempre al  Quemador de donde sale con las bolsas llenas de mercadería. Suele realizar algún intercambio tratando de favorecer siempre al otro, como hacían con ella antes.
En casa van muchos niños a atenderse cuyo único problema es la desnutrición, así que ahora además de algún tónico reconstituyente que sólo podría sostenerlos un poco más,   mamá trata de darles toda la comida que puedan llevar. Hay días en que Katniss pasa hasta tres veces por el Quemador a buscar cosas que necesitamos para los enfermos. Mamá se preocupa para  nuestra alacena esté bien provista, aunque la mayoría de las noches terminamos con ellas completamente vacías.


He empezado a tratar un poco a Haymitch. La mayoría de las veces está borracho pero siempre me ha tratado con simpatía. Sólo una vez sucedió algo desagradable.
Fui a su casa luego de visitar a Peeta a llevarle quesitos para sus tartas. Haymitch estaba sumamente alterado porque  (según supe después) se había quedado sin alcohol desde hacía un par de días. Yo trate de convencerlo de que mejor que no bebiera y no sé que mas cuando el enfurecido pareció atacarme con el cuchillo gritando. Yo salí corriendo terriblemente asustada y llegué a mi casa casi sin poder respirar.

Eso no hizo que sintiera rencor hacia él, sino una profundísima pena. Entendí que la bebida le hacía escapar por un momento de ese mundo de pesadillas que le traían tantos años en los juegos, y ver morir a los tributos. A veces me ilusiono y pienso que al haber sobrevivido Katniss y Peeta poco a poco eso haga calmar a Haymitch, pero también me aterro de pensar que esas pesadillas también podrán visitarlos a ellos. O a todos nosotros.


Esta noche cuando voy a dormir mi hermana está sentada sobre su cama. Veo que tiene un cuaderno entre sus manos. Un viejo cuaderno de colegio. Allí guardó una sencilla flor silvestre de una de las paradas del tren de regreso a casa. Una flor  que mira y remira como si buscara algo escondido en ella. Una flor que le dio Peeta y a la que ella parece aferrarse. Como se aferró a su mano durante el desfile de las carrozas antes de iniciar los juegos.