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martes, 21 de abril de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 15)

(Incluyo la última imagen como reconocimiento y homenaje a la genial artista autora de ese y otros bellísimos dibujos)


No sé si será porque los hechos nos han tomado más fuertes o por simple resignación pero hemos tomado lo que se nos ha venido encima sin el lamento sea nuestra principal actitud.

Bueno, en realidad Peeta fue quien se lo ha tomado así desde el principio y nos arrastró a todos con esa forma de ver las cosas. Sé que ya el segundo día le tiró todas las botellas de licor a Haymitch, también advirtió a la mujer que le vendía que la denunciaría ante los agentes de paz.


Fue él quien buscó información sobre los juegos anteriores y que empezó a organizar un entrenamiento para prepararse a los juegos a pesar de que aun restan varios meses.

Madge ha venido varias veces. Nos trajo a escondidas periódicos del Capitolio que su padre recibe. Suelen aparecer algunas noticias que parecerían hablar de algunos conflictos como por ejemplo la escasez de ciertos artículos de lujo, pero lo que más nos suele interesar es lo referente a los próximos juegos donde suponen que Katniss vaya con Peeta o Haymitch es una de las favoritas a ganar. Quisiera saber si toda esa gente que aparece tan entusiasmada por estos juegos tomaría alguna vez conciencia del drama que eso significa para muchos.


Yo sé que Katniss desea con toda su alma que Peeta no resulte el elegido para ir a la arena. Sé que ve a Peeta como alguien que llegará a cuidar de mamá y yo si no sobrevive a estos juegos. Peeta tampoco podría sobrevivir viendo a Katniss sin estar él a su lado.

Peeta ha comenzado a pelear en estos nuevos juegos desde el momengo en que Snow leyó la tarjeta, y ha comenzado a defender a mi hermana desde ese preciso instante.

Siento una especial pena por Rue. Miro el retrato de papá donde siempre pongo flores para él y para la pequeña. Su sacrificio permitió que mi hermana regresara… no es justo que haya sido en vano.

Con la motivación de Peeta en muy pocos días los tres comenzaron con el entrenamiento y la preparación para estos nuevos juegos. Sin dudas es Haymitch quien está en peores condiciones físicas. Al principio ni a él ni a Katniss se los notaba con el más mínimo interés por el entrenamiento, pero creo que lo siguieron para acompañar a Peeta.

Mamá comienza por prepararles una dieta especial para que ganen peso y con el entrenamiento puedan sumar masa muscular. Yo les hago masajes y le pongo ungüentos a sus músculos que terminan muy doloridos.

Con todo esto ya no tengo tiempo de preparar quesitos de cabra. Una tarde me sorprendió la llegada del panadero. Traía un gran surtido de pan. Se quedó casi toda la tarde con nosotros, casi sin hablar, pero su presencia creo que nos hizo mucho bien.

Pasada una semana Gale se sumó al entrenamiento. Si bien se lo nota incómodo ante la presencia de Haymitch y Peeta especialmente, les enseña algunas cosas sobre trampas, plantas y todo lo que llega a saber.

En un momento estamos mamá, Katniss, Haymitch, Gale, Peeta y yo. Cada uno abocado a su función, cada uno haciendo lo que más sabe, enseñándole al otro, como… un equipo

Estamos luchando. Van a ir a los juegos, sí. Pero no pierdo las esperanzas. Puede parecer ridículo pero creo que cada uno de nosotros ha encarado este momento considerando ya la posibilidad de volver, de manera diferente a la ve pasada.

Los días van pasando. Llega mayo y la primavera se comienza a abrir paso derritiendo la nieve y mostrando algo de verde. El ocho es el cumpleaños número 17 de Katniss. Peeta le hace una tarta especial, mamá y yo la saludamos y abrazamos si aun es posible darle más abrazos. Gale también la saluda pero se lo nota profundamente apenado.

Y el 27 es el mío. Cumpliré trece años. Podría ni siquiera haber llegado a ellos si Katniss no hubiese ido a los juegos por mí.

Mamá y Katniss me saludaron bien temprano y me regalaron una ropa muy bonita. Buttercup parecía querer participar ya iba y venía a mi lado refregándose en mis piernas y maullando dulcemente.

Gale también pasó un momento a saludarme pero no se quedó aunque sí lo hicieron sus hermanos. Y llegó Peeta.

Se apareció con una hermosa torta con un glaceado color verde y adornado con varias prímulas.

Parecían tan reales que en un principio pensé que había adornado la tarta con flores naturales, pero al tomar una para quitarla y poder cortar la torta se me hizo pedazos en la mano. Estaban hechas de glaceado y caramelo, pero con tanta perfección que era imposible distinguirlas de las naturales.

--Es bellísima Peeta—le digo abrazándolo

--Está hermosa Peeta, de verdad—agrega mi hermana sonriéndole.

Los hermanos de Gale miraban todo con los ojos abiertos como platos.

--Bueno en realidad fue idea de mi papá—dice Peeta

--¿De tú papá?—le pregunto sintiéndome profundamente emocionada.

--Sí—dice Peeta sin dejar de sonreír. Estaba caminando con él cerca de la pradera y había varias prímulas que recién estaban floreciendo. Hablábamos de panes y tortas y de pronto papá exclama:

--Ojalá me lleve pronto los quesitos, tengo varias tartas encargadas—

--Yo lo miré extrañado—continúa Peeta –pero él continúa dice:

--Prim, la hermanita de Katniss, es que ví las prímulas y me acordé de ella— cuenta que le respondió su padre.

Peeta continúa: --eso me dio la idea para adornar tu torta de cumpleaños, ver las prímulas es verte a ti-- concluye

Hago un esfuerzo por contener las lágrimas de emoción que estaban llegando a mis ojos.

Mamá también se la nota muy emocionada.

--Tu padre me trajo un ramo de prímulas cuando tú recién habías nacido. Eran increíblemente blancas y hermosas. Así que decidimos ponerte ese nombre— nos cuenta mamá.

Creo que un profundo clima de emoción nos embarga a todos sumado a que Vick dice:

--Qué lindo es ver una flor y acordarse de una persona, ¿verdad?—

Por suerte Haymitch empieza con algunos comentarios algo locos y permite que las emociones no nos embarguen más todavía.

Cuando Peeta se va lo abrazo con todas mis fuerzas. Katniss lo acompaña hasta la puerta.

--Gracias Peeta—dice dándole un suave abrazo—gracias por Prim.

--Me alegro de haberle hecho pasar un bonito día—le responde

Creo que hay muchas cosas que quieren decirse, pero sólo se quedan en silencio, mirándose

Hemos pasado cosas terribles, y seguramente son aún mucho peores las que nos esperan. Pero hoy por un momento a pesar de todo, hemos sido felices.

Me angustia pensar que pueda haber sido el último cumpleaños que pasarán conmigo. O podría ser este mi último cumpleaños. Pero Peeta me ha hecho sentir tan feliz por un momento… como cuando Lady llego a esta casa.

Me voy a la cama pensando, por instantes,  con una inmensa feliz que las personas que quiero puedan pensar en mí viendo una flor tan hermosa, como dijo el hermano de Gale.

Sí. Puede ser nuestro último momento de felicidad. Pero cuando esos pensamientos vienen a mi mente, llegan las imágenes de Rue y de papá.

Sé lo que quieren decirme. Que no hay que perder el tiempo en lamentaciones.


Porque es tiempo de luchar.


martes, 7 de abril de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (CAPÍTULO 14)


Cuando yo me doy cuenta de las palabras de Snow e intento una reacción, Katniss se incorpora de un salto y sale  corriendo de la casa. Intento seguirla pero al llegar a la puerta pienso en mamá y regreso con ella. La veo pálida, de pie y atino a abrazarla.


Aparece Peeta. Tiene el rostro desencajado pero su mirada me dice que no es por él por quién siente esa angustia. Ve lo mismo en nuestros rostros y sin mediar una palabra sale corriendo; en principio creo que es para buscar a Katniss pero termina dirigiéndose a la casa de Haymitch.

Salimos a la calle de la aldea de los vencedores y llamamos a Katniss. Estoy pro romper a llorar, pero mamá me abraza. Siento que debo ser fuerte. Por mamá. Por Katniss. Por Rue.

--Prim, vamos a casa. Vamos a esperarla allí—me dice mamá tratando de parecer fuerte. Creo que ella no está muy convencida de sus palabras pero está tratando de tranquilizarme. No puedo hacerle su situación aún más difícil.

En casa nos sentamos en la sala sin saber qué decir. Me pregunto si podría existir una broma más cruel del destino. Me siento terriblemente inútil. Ni siquiera tengo la oportunidad de presentarme voluntaria en su lugar, si es que llegara a tener el valor de hacerlo en ese momento.

Suena el timbre. Voy corriendo a atender y veo a Peeta en la puerta. Su expresión es más tranquila y calma. Me sonríe levemente y en su mirada me pregunta por Katniss. Quiero balbucear algunas palabras pero el llanto me traiciona. Las lágrimas empiezan a correr por torrentes por mis mejillas. Peeta me abraza y me acompaña dentro de la casa.

Mamá me trae un vaso de agua. Nadie dice nada. Mamá en un momento deja oír un hilo de voz:

--No es justo—dice—no es justo, Katniss…-- se interrumpe y creo que está pro llorar.

--Saben que voy a protegerla con mi vida—dice Peeta.

Lo miro. –No sabes si irás tú—le digo sin saber bien que palabras usar en este momento—tal vez Haymitch…--

Peeta me mira fijamente con sus ojos azules y veo con claridad que ya lo había decidido en el mismo momento que Snow leyó la tarjeta. Él iría a los juegos para proteger a mi hermana. LO comprendo e intento algo que se parezca a una sonrisa. Peeta me acaricia suavemente la mejilla y después de saludar a mamá sale casi corriendo y llama a Katniss varias veces, pero mi hermana no aparece.

Luego de un par de horas nuevamente siento que llaman a la puerta. Esta vez es Gale. Le decimos lo que pasó con Katniss y él sale a buscarla. Justo en ese momento mi hermana regresa tambaleándose y termina casi cayendo a los brazos de Gale. Mamá y yo nos abrazamos angustiadas pensando por un instante que pudo haber tenido un accidente pero de pronto Katniss vomita y deja caer una botella al piso y nos damos cuenta de que ha bebido.

Casi a la rastra Gale la ayuda a entrar en la casa. Mamá y yo la llevamos hasta el baño. Abrimos el grifo y mi hermana parece reaccionar un poco. Mamá me recomienda dejarla sola y decidimos esperarla abajo. Luego vemos que Katniss se dirige al dormitorio así que vamos allí y ella rompe en llanto. Yo al ayudo a secarse el pelo mientras mi mama trata de que coma algo. Finalmente parece agotarse de tanto llorar y se queda dormida. La dejamos.

A las dos horas baja a la sala. Tratamos de mantenernos lo más tranquila que podemos. No puedo evitar abrazarla pero me contengo las lágrimas. Mamá esta fuerte y decidida. Trae un tazón de caldo para mi hermana quién se lo toma dirigiéndonos una leve sonrisa.

Luego le pide a mamá otro tazón para llevárselo a Haymitch. Quiero acompañarla pero Katniss me dice que prefiere ir ella sola. La sigo con la mirada.  Luego de un rato veo que Peeta también se dirige a la casa de Haymitch. Pasan unos cuantos minutos y el hijo del panadero sale y va a su casa. Un rato después mi hermana regresa.

Katniss descansa todo el día. A la noche me acerco a su cama. Buttercup se sube a ella y mira fijamente a mi hermana quién no parece hacerle mucho caso.

--Peeta vino a buscarte—le digo, inmediatamente luego de…--

--Lo sé y después fue a ver a Haymitch—me interrumpe. Ante mi mirada de cierta sorpresa continúa…

--Tengo que salvarlo Prim, tengo que hacer lo posible para que él viva. Peeta en esto es tan inocente como tú o mamá… o Rue—

Un puño gigante empieza a oprimirme  el corazón. Mi hermana me toma el rostro entre sus manos y continúa

--Aún a costa de mi vida Prim, debe ser él quien se salve—

--Katniss tú ahora estás más preparada, todos saben lo buena que eres, van a tener que cuidarse…--

Mi hermana me interrumpe

--Si sale el nombre de Peeta Haymitch me prometió tomar su lugar—Se hace un largo silencio. Luego mi hermana continúa.

--Prim, tú has crecido y madurado mucho, ya eres fuerte y sabrás salir adelante y cuidar a mamá—

La tomo de las manos, quiero decirle muchas cosas pero no me sale una sola palabra. Finalmente Katniss me dice con un tono como si me pidiera disculpas por lo que decidió:

--Prim, debo salvar a Peeta a como dé lugar—

Me quedo callada pero un instante nos unimos en un abrazo con un apretón interminable. Como el que nos dimos cuando partió a los juegos anteriores. Como el que nos dimos cuando regresó. Entiendo y comprendo lo que quiere hacer.

Luego la miro un rato en silencio. Sé que ha decidido que será Peeta el que viva antes que ella misma.


Considero que podría angustiarla saber que Peeta ha decidido lo mismo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 13)

     La recuperación del tobillo de mi hermana es lenta. Afortunadamente no ha sufrido una quebradura, pero el reposo es la única manera en que puede recuperarse sin problemas.

      En la sala descansa una enorme caja con los vestidos que han enviado desde el Capitolio. De más está decir que Katniss no se ha probado ninguno durante su convalecencia ni siquiera ha hecho alusión a ellos. A mí me gustaría vérselos puestos,pero se que eso la incomodaría. Es más, nunca le ha prestado especial interés a la ropa. La única prenda que le veo vestir con verdadero gusto es la vieja chaqueta que perteneció a nuestro papito.

     Pero como papá decía a veces de todo lo malo siempre es posible sacar algo bueno. La relación entre Peeta y mi hermana está cada vez más cercana, y no me refiero solamente a lo físico

      Peeta viene todos los días a visitarla. Bueno, es más que una visita ya que llega a la mañana y se queda muy entrada la tarde cuando debe retirarse a preparar el pan para el día siguiente.

      Todos los días nos trae siempre unos panecillos deliciosos de queso, que son los favoritos de Katniss. Claro que también trae panes de otras clases pero si algo nunca falta es lo que a Katniss más le gusta.

      Recuerdo que cuando antes Peeta venía a nuestra casa disimulaba muy bien su interés de ver o saber por Katniss. Se ponía a conversar con mamá o conmigo y a la disimulada preguntaba pro Katniss. O si ella llegaba de repente la saludaba con aparente poco interés. Ahora parece no poder esperar a subir las escaleras para estar con ella.

     Y lo mismo pasa con mi hermana. Con mal disimulado desinterés me solía preguntar por Peeta o responder a algún comentario mío sobre él, ahora se pone increíblemente ansiosa si él demora un poco mas su hora común de llegada.

     A veces he ido a llevarles alguna cosa, o el almuerzo y puedo ver cómo disfrutan estar juntos. A veces hasta sin hablar. Como cuando trabajan en el libro.

        Resulta que tenemos un libro de plantas medicinales muy antiguo que perteneció a la familia de mi mamá y al que papito le había ido agregando información sobre otras plantas, especialmente comestibles, que se podrían utilizar.

       Ahora Katniss ha decidido continuar con lo que papá había iniciado y su muerte dejó inconcluso, así que ella se dedica a escribir lo que sabe sobre tal o cual planta y Peeta es el encargado de realizar los dibujos. A veces he visto cómo se concentra tanto en sus diseños. Katniss a veces lo mira, sobre todo a sus manos, de qué manera esos primeros trazos se van transformando poco a poco en una réplica exacta de la flor, raíz o tallo de la que Katniss ha escrito la explicación.

       Haymitch suele venir a visitarnos también. Aunque nunca está sobrio del todo nunca pierde los buenos modales aunque a veces hace enojar a mi hermana. Creo que se aprecian los dos bastante porque él se suele preocupar por cómo avanza la recuperación de mi hermana  y he visto que ella a veces compra y reserva licor de buena calidad para que si en una emergencia Haymitch se queda sin su bebida no vaya  a comprar cualquier porquería que lo dañe aún más.

      La madre de Gale nos visita seguido debido a que siempre va a limpiar y arreglar la casa de Haymitch. Él mismo ha venido para que le revisemos la evolución de las heridas lo que marcha muy bien pro suerte. No habla mucho ni se queda mucho tiempo, pero nunca deja de ir un momento a saludar y conversar un momento con Katniss.

        Cada tanto sigo yendo a llevarle algunos quesos de cabra al panadero, lamentablemente no lo hago tan seguido como quisiera debido a que con mamá tenemos mucho trabajo en atender a los heridos por los constantes castigos que están imponiendo. El padre de Peeta se nota preocupado por la situación del distrito impuesta por los nuevos agentes de paz. De los anteriores sólo quedan unos pocos. Al pelirrojo que parecía apreciar mucho a Katniss y que me caía muy bien no lo hemos vuelto a ver.

       El panadero siempre me advierte que ande con mucho cuidado, pero nunca he tenido problemas.

        Pienso mucho en Rue. No sé si finalmente su familia y la de Tresh habrán podido recibir la ayuda que Peeta y Katniss ofrecieron para  ellos. Por momentos el rostro de Rue se me dibuja con una claridad increíble como si estuviera viéndola frente a frente. Casi siempre me sonríe.

           Por las tardes Peeta carga a Katniss hasta la sala donde pone la televisión. Nunca le había interesado pero desde hace poco parece obsesionada con ver las noticias o comentarios sobre el distrito 13, que fue arrasado en un levantamiento que ocurrió hace años. Pasan siempre comentarios desde ese lugar arrasado como si el Capitolio quisiera advertirnos de lo que podría pasarnos.

        Un día de pronto Katniss exclama

-¡El sinsajo! Es el mismo sinsajo—

      Estoy por preguntarle cuando mamá me hace una seña para que no lo haga.  Recuerdo que un día Katniss hizo un comentario sobre que podría haber algo en el distrito 13, pero como se trata de asuntos muy peligrosos en estos momentos mamá prefiere que no se hable del tema, o al menos que no quede más que en un simple comentario.

         Los días pasan y e invierno va terminando. Llega un día en que al levantarme para ir al colegio veo a mamá ordenando la sala y colgando los vestidos que mandaron del Capitolio para Katniss. Mamá me comenta que los estilistas están por llegar y hoy será el día de la sección de fotos.

      Regreso de la escuela a la tarde  y aún siguen con las fotos. Todos los diseños son muy lindos. Saludo a los estilistas y en especial a Cinna. Mi hermana termina agotada luego posar con el último vestido y los correspondientes arreglos.

      Mamá parece aliviada luego de que toman al última fotografía. Yo también. Creo que ya el casamiento con Peeta es algo inevitable, pero en estos momentos estoy seguro de que mi hermana ya no lo ve como algo que pueda angustiarla.

       A pesar de todo durante la noche mi hermana se despierta gritando. Enciendo la luz y veo a Buttercup sobre su cama. Katniss parece muy agitada. Me acerco y le tomo las manos pero creo que sigue en sus sueños o pesadillas. Dejo a Buttercup a su lado para que espante a sus pesadillas y vuelvo a acostarme. Por suerte Katniss termino tranquila esa noche y Buttercup pudo regresar a mi cama.

       A la mañana siguiente durante el desayuno Katniss parece muy ansiosa por salir de la casa. Me voy al colegio luego de ordeñar a Lady.

        En la escuela todo transcurre como siempre hasta que el director nos anuncia que esta noche habrá un evento muy importante por televisión y recuerda que es obligatorio verlo. Muchos, los que se encuentra Madge,  piensan que puede tratarse de algo relacionado con el casamiento de Katniss. Aunque sus palabras me sonaron más a un intento de evitar angustiarme

     Cuando llego a casa esta Caesar presentando las fotos de Katniss y preguntando a la gente que vestido preferían para la boda. Empiezo a tranquilizarme cuando anuncian que el Presidente va a dar un anuncio importante.

      Algo parece empezar a apretarme el pecho mientras Snow habla. Comenta sobre los anteriores vasallajes de los 25, cuando tuvieron que votar por los niños que irían, o cuando fue el doble de tributos, la vez que gano Haymitch.

       Mamá comenta que una amiga suya llamada Maysilee Donner, hija de los dueños de una tienda de golosinas fue elegida en esa ocasión, y se quedo al cuidado de su canario. Una sombra de recuerdo y pena cubre el rostro de mi mamá y yo empiezo a pensar en ese nombre. Maysilee Donner. Me suena, sé que lo he oído pero no puedo recordar dónde. El presidente a punto de leer una tarjeta que un niño le entrega me saca brutalmente de esos pensamientos:

--En el setenta y cinco aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que ni siquiera sus miembros más fuertes son rivales para el poder del Capitolio, los tributos elegidos saldrán del grupo de los vencedores--



El grito de mamá revela lo terrible del sentido de esas palabras antes de que mi cerebro pueda comprenderlo. Solo atino a llevarme las manos al rostro al darme cuenta de que Katniss deberá volver a esos malditos juegos.

martes, 10 de marzo de 2015

COLITA DE PATO: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 12)

Quedo casi paralizada sin saber qué hacer. Por suerte mamá bien enseguida y con la mayor tranquilidad del mundo (aunque por dentro esté tan angustiada como yo) los saluda amablemente y les pregunta en qué los puede ayudar


--Necesitamos hablar en persona con Katniss Everdeen—dice la mujer con frialdad

--En este momento no se encuentra—responde mamá y ante el silencio y ante la inmovilidad de ambos agentes agrega

--No creo que demore…—y haciendo un gesto --… si gustan esperarla dentro de la casa—

Parece que lo tenían decidido de todos modos, porque sin hacer el más mínimo comentario pasan y se acomodan en la sala.

No sé cómo decirle a mamá que probablemente Katniss tarde bastante ya que por los preparativos seguramente iría a la pradera, algo que está penado por la ley  y mucho más ahora con el nuevo jefe de agentes de paz.

Me empiezo a asustar pensando en qué podrá pasarnos si Katniss no se apura.. o tal vez ellos saben dónde ha ido ella y por lo tanto seríamos sus cómplices y… Casi de inmediato abandono esos pensamientos sintiéndome profundamente egoísta de preocuparme por mí cuando probablemente Katniss pueda estar corriendo verdadero peligro de muerte.

Suena el timbre. Voy corriendo a la puerta pensando en que tal vez Katniss regresa temprano… aunque… por qué tocaría timbre?. Pero es Peeta. Igualmente en ese momento siento ganas de abrazarlo. Veo la preocupación en su rostro pero también su mirada me dice que ha venido a ayudarnos en lo que pueda.

Trae algunos panes en sus manos y me los tiende. No hacía más de un par de horas que ya nos había traído suficientemente pan para ese día  pero comprendí enseguida que necesitaba una excusa para venir a casa al ver la llegada de los agentes de paz.

Lo hago pasar y de inmediato escucho la voz de Haymitch que se acerca con una caja en la mano y grita a Peeta algo así como que no iba a dejar la partida pendiente. Entra en la casa sin mucha diplomacia. Sé qué él también ha venido por lo que está sucediendo.

Saludan a los agentes de paz como si no les sorprendiera verlos e inician una partida de ajedrez.

Todos parecen conservar la tranquilidad cómo si nada malo estuviera pasando. Bueno tal vez es lo que yo también estoy tratando de hacer y ellos estén tan angustiados como yo. Me siento mucho más segura con ellos dentro de la casa. Haymitch parece bastante sobrio y por lo que veo juega muy bien al ajedrez. 

No sé cuánto tiempo habrá pasado pero creo que para mí fue toda una vida a pesar de estar ocupada ayudando a mi mamá a preparar un estofado. Cuando siento que se abre la puerta. Mi primer impulso es ir corriendo pero mis ojos se topan con los de Haymitch y  Peeta y entiendo lo que me quieren decir, así que con la mayor tranquilidad del mundo veo llegar a mi hermana cubierta de nieve. Y veo algo extraño en su rostro  y noto que parece querer ocultar una gran agitación.

--Hola—saluda con aparente tranquilidad

--Aquí estás—dice mama. Llegas a tiempo para la cena-- ¿A tiempo? Nunca hemos cenado tan tarde. Bueno tampoco me olvido de cuando directamente no cenábamos por que no había nada que comer

Luego Katniss se dirige a los agentes de paz que el comentan que tienen un mensaje para ella de parte del nuevo jefe. Mama le dice a tono de aparente reclamo que hace horas que la están esperando.

En un momento la mujer le pregunta dónde ha estado. Katniss responde algo descuidadamente y va hacia la cocina y deja caer la bolsa. Haymitch repite la pregunta de la agente simulando curiosidad.

Katniss comienza a hablar mirándome con cara de reclamo acerca de que no pudo ver al hombre de las cabras para arreglar preñar a Lady. Me doy cuenta de que miente pro que ya habíamos hablado sobre eso.

Me recrimina haberle indicado mal la dirección así que yo le replico que ella es la que se equivoco ya que fue por otro lado. Haymitch y Peeta  intervienen en la conversación supuestamente poniéndose de mi lado y echándole en cara a Katniss que nunca escucha lo que otros le dicen

Parece que la situación está controlada cuando la mujer le pregunta a Katniss qué lleva en la bolsa. Por un momento un frio me recorre la espalda pero mi hermana con cierta suficiencia le dice

--Véalo usted misma—y vacía la bolsa de la que caen unas cuantas vendas y caramelos

--Ah qué bien—dice mama tomando las vendas ya no me quedaban

Peeta agarra el paquete de caramelos de menta lo abre y agarra algunos bromeando y mi hermana trata de sacárselo pero él se lo pasa a Haymitch que se mete un montón en la boca y me pasa el paquete. Katniss le reclama a Peeta  algo en broma y ambos intercambian algunos besos.

Finalmente mi hermana parece acordarse de los agentes y les dice:

--Creo que tenían un mensaje para mí—y la mujer le responde que la cerca que rodea el distrito va a estar alambrada las 24 horas del día.

--¿Es que no lo estaba antes?—replica Katniss

--Creyó que tal vez le interesaría pasarle la información a su primo—responde la mujer que denota cierto fastidio y mucho de amenaza; así que saluda con un breve movimiento de cabeza y se retira. Casi al instante en que mama cierra la puerta tras ellos Katniss se desploma sobre la mesa y Peeta corre a sostenerla preguntándole que le pasa. Mi hermana nos cuenta que se había caído. Mamá le quita las botas con suavidad y comenta que si bien hay un buen golpe no parece haber fractura.

Voy a buscar una bata y el pijama de mi hermana. La ayudo a cambiarse en el baño y luego se acomoda en la mesa con su pierna sobre un cojín con hielo sobre el golpe. Come con ganas, Peeta y Haymitch cenan con nosotros. Luego de un rato éste se retira a su casa.

Peeta ayuda a mamá a limpiar la mesa mientras yo me quedo al lado de mi hermana comiendo caramelos de menta.

Me pregunta algo sobre el colegio.  Vas a probarte los vestidos de novia que llegaron? – le pregunto haciendo alusión a la enorme caja que llegó del capitolio. Sé que es algo que afecta a mi hermana pero que seguramente le hará bien hablar de eso.

--Hoy no, quizás mañana me dice—

Yo le pido que espere a que yo regrese de la escuela.

Mamá llega con una taza de manzanilla y jarabe para dormir. Mi hermana bebe todo obedientemente y va a la cama. Como le cuesta caminar Peeta se ofrece a ayudarla a caminar, mi hermana se apoya en su hombro pero termina cargándola en sus brazos

Katniss le dice algo a Peeta. La voz de mi hermana se nota pastosa. El jarabe parece estar haciendo efecto. Balbucea palabras que no llego a entender. Peeta se ofrece a llevarla a la habitación. Tiene que llevarla en brazos por lo que la toma con suma delicadeza. Como si fuera una flor de porcelana Peeta la deposita sobre la cama.

--Quédate hasta que me duerma le pide mi hermana. Él se sienta y toma las manos de Katniss entre las suyas como para darle calor. Poco a poco el sueño va tomándola.

Peeta le comenta que como demoraba había empezado a temer que podría haber huido con Gale

--Te lo habría dicho—le responde mi hermana con firmeza

A mí eso nunca se me pasó por la cabeza, Katniss nunca sería capaz de dejarnos a mamá y a mí sabiendo que podríamos correr peligro. Y tampoco podría dejar a   Peeta. Como si quisiera decírselo mi hermana toma la mano de Peeta y se la acerca a su cara y pasa el dorso por su mejilla como si oliera su aroma. Sonríe levemente mientras el sueño la vence

--Quédate conmigo—le pide mi hermana con un hilo de voz. El rostro de Peeta parece transformarse, y le dice con un tono  que no deja lugar a dudas de que son palabras que surgen de lo más profundo de su ser

--Siempre—

Katniss ya está profundamente dormida.   Peeta no advirtió para nada mi presencia.  Creo que podría estar todo el distrito 12 y no lo advertiría. Me voy silenciosamente porque es un omento en el que sólo existen ellos dos. Peeta no aparta sus ojos de mi hermana dormida como si temiera verla desaparecer si deja de verla por un instante

Me echo en un sillón de la sala acariciando a Buttercup que se acurruca a mi lado.

--Tú también estarás siempre contigo Chiquito verdad—le digo abrazándolo fuerte a lo que Buttercup responde con un suave maullido como respondiendo a mi pregunta.

Me despierto entrada la madrugada y me decido ir al cuarto pensando que Peeta ya debe haberse ido hace rato.

No es así. Hay una luz muy tenue. Mi hermana está profundamente dormida. Peeta sigue sentado a su lado. Una de las manos de Katniss descansa sobre las suyas. Parecería que Peeta quiere evitar hasta el más mínimo movimiento para no despertarla.

Me siento mal por interrumpir ese momento pero también es importante que Peeta descanse. Así que me acerco suavemente y le digo

--Ve a descansar, yo me quedo con ella—

Peeta me mira. Se podría decir que hay como un brillo en sus ojos. Y hasta creo que le ha molestado que le sugiera irse. Igualmente me sonríe.

--Me olvidaba que este es también tu cuarto—me dice.

Peeta acomoda delicadamente la mano de Katniss y luego de incorporarse le da un suave beso en la frente. Antes de irse me toma suavemente de las manos y me encarga que le avise lo que necesitemos. Me conmueve lo que le cuesta separarse de mi hermana aunque pueda volver dentro de unas horas y se aleje solo unos cuantos metros.

Por eso cuando ya está por pasar la puerta de la habitación me sale del alma decirle:


--Tienes que descansar para seguirla cuidando…—hago una pequeña pausa y remarco la siguiente palabra mirándolo fijamente — …siempre.