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martes, 26 de enero de 2016

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 29)


Me duermo casi de inmediato abrazada a Buttercup. Empiezo con un bonito sueño que de pronto pasa a ser una pesadilla. Me despierto y vuelvo a dormir varias veces hasta que en un punto no sé cuál es el sueño y cuál la realidad. El cuerpo cálido u amistoso de mi adorado gato siempre permanece a mi lado, y en sueño, realidad o pesadilla me hace sentir que no estoy sola.

Aún es de madrugada cuando me levanto para ir a la sala. Gale sigue en casa y mamá se ha dormido en el sillón. Entro casi sin hacer ruido. Gale esboza una breve sonrisa al verme. No necesito nada más para saber que no se han producido novedades importantes.

En la pantalla van mostrando varias escenas de los tributos sobrevivientes. Brutus y Ennobaria por un lado, el duerme mientras que la mujer vigila. Parecen estar bastante lejos de Katniss y los demás. Chaff está bastante cerca de ellos. Ahora, solitario, está echado contra un tronco pero sin dormir. Parece estar siguiendo a los tributos del distrito dos pero no parece que sea para entablar una alianza. Daría la impresión de que los estuviera vigilando… ¿pero para qué?.

En otro lado, Johanna , Beete y Katniss duermen mientras Peeta y Finnick vigilan. Los comentaristas hacen más referencias a los juegos anteriores que a éstos mismos. No mencionan esta alianza entre tributos que no parecen tener intenciones de romperla. Tal vez Johanna parezca la más belicosa pero no dejan de resonar en mi mente de qué manera trato de tranquilizar a mi hermana cuando Katniss estaba angustiada pensando que podrían estar haciéndome daño.

Mi hermana parece dormir tranquila. La cámara se detiene un momento sobre ella. Parece hacer pequeños movimientos casi imperceptibles como cuando está soñando. Sus labios intentan formar una pequeña sonrisa. Pienso y siento alivio de que pueda tener al menos un bonito sueño que al menos pueda por unos instantes llevarla lejos de toda esta pesadilla.


Ahora la atención está enfocada en Peeta y Finnick que están haciendo guardia. Permanecen en silencio, parece que cada uno en sus pensamientos. En un momento sus miradas se cruzan y es Peeta quien inicia la charla:

--Creo que nunca te agradecí por haberme salvado la vida—

Finnick lo mira con cierta sorpresa.

--Sólo conozco esa técnica de resucitación. En mi distrito la solemos usar mucho—

Peeta lo mira. Creo que se refería a otra cosa y me lo confirma cuando dice:

--Entonces te lo agradezco dos veces porque no tome conciencia de cómo me habían recuperado. Esa vez y cuando desviaste el cuchillo que me tiraron y recibiste una herida por eso—

Finnick se encoge de hombros como no dándole importancia.

Luego de un silencio Peeta continúa:

--También el hecho de cargarme con la niebla—Calla un momento y luego lo mira fijamente y le dice:

--Deberías haber salvado a Mags. Ella era de tu distrito. Y tomó el lugar de tu … Annie—

El tributo del distrito cuatro parece no saber qué decir pero sin duda las palabras de Peeta le han llegado y se nota que está incómodo y conmovido por  la situación.

--Y la chica del seis—mira el cielo y suspira –Ni siquiera llegué a conocer su nombre y se sacrificó por mí. Es extraño, parecía como si hubiera estado cerca como atenta a cualquier cosa que pudiera pasarme…--

--Somos aliados—se limita a decir Finnick tras un momento.

Peeta mueve la cabeza como si eso no lo convenciera del todo. –No sé, lo veo diferente a otras alianzas, es como si nos protegieran especialmente a nosotros—

--Nunca había entrado en los juegos una chica embarazada—dice de pronto Finnick

Peeta lo mira fijamente. Intenta decir algo pero calla.

--Sí, eso debe ser— suspira.

--En fin… me gustaría poder agradecértelo en otra circunstancia, pero tal vez en un momento tengamos que… que…--

--No siempre la solución tiene que ser la muerte—le dice Finnick mirándolo fijamente.

Hay cierta sorpresa en los ojos de Peeta. Y termina diciéndole.

--Quiero que Katniss regrese con su familia. Que sobreviva. …Y que tenga a nuestro hijo—dice esto último luego de unos segundos como si se hubiera olvidado. –Pero no sabes cuánto deseo que puedas regresar con Annie—le dice finalmente.

Las palabras de Peeta se nota que han conmovido a Finnick. Intenta decir algo, tal vez darle un abrazo, pero se limita a palmearle el brazo. Pero no puede ocultar el brillo que aparece de pronto en sus ojos color del mar.

Pasan algunos momentos repitiendo imágenes y realizando comentarios intrascendentes. Mamá se despierta y prepara algo para tomar. Al rato Gale regresa a su casa. Nos abrazamos al despedirnos.

Mamá y yo nos quedamos frente a la tele. Cuando el sol empieza a salir voy a ordeñar a Lady. Me demuestra un entusiasmo más intenso de lo habitual al verme. Buttercup se restriega una y otra vez entre sus patas y ella le responde con suaves lamidas como si le agradeciera su atención. Pienso en preparar quesitos con parte de esa leche para llevarle al panadero.

Cuando regreso a casa Katniss parece despertar sonriente, algo sorprendida mirando alrededor hasta que parece caer en la cuenta de la situación y ahí su rostro parece cambiar.
Minutos después que todos despierten y como si ese momento fuera el esperado llega un paracaídas. Es una nueva dotación de pan. Finnick y Beete parecen muy interesados en revisarlo y contarlos. Parece ser la misma cantidad que la vez anterior. En un momento me parece ver una imperceptible señal de Finnick a Johanna.

Comen tranquilamente y en silencio,

En un momento Katniss aparta  Peeta diciendo en voz alta:

--Ven, te voy a enseñar a nadar—Me sorprende un poco esa ocurrencia de Katniss igual que a sus compañeros, sin embargo nadie dice nada aunque no les apartan la mirada mientras se alejan un poco hacia el agua.

Mi hermana empieza a enseñarle algunos movimientos con las manos y los pies así que el resto vuelve a prestar atención a sus cosas.

Peeta y Katniss parecen divertidos hasta que en un momento Katniss se pone seria y le dice a Peeta en vos baja

--Peeta ya quedamos ocho. Creo que es hora de que nos vayamos—

Estas palabras me sorprenden lo mismo que a Peeta. Él piensa un momento y finalmente le propone quedarse hasta que los tributos del dos hayan muerto. Refuerza su opinión con el hecho de que cree que Beete tiene preparada una trampa para ellos.

Creo que sin duda a Peeta le han quedado presentes las palabras de Finnick en la charla que tuvieron.

Yo también me pregunto qué pasaría si los cinco se negaran llegado el momento a romper la alianza, a pretender continuar con esa alianza más allá de los juegos.

¿Y si vuelven a poner en juego la decisión del Capitolio? Tal vez pensando en la antipatía que han generado estos juegos.


No. No deben romper la alianza ahora. Tienen que seguir juntos—dice mamá con cierta desesperación en su voz.


Finnick, Beeta y Johanna intercambian miradas y también gestos indisimulables. Miran una y otra vez hacia Peeta y Katniss. Me asusta pensar que puedan sospechar algo y los ataquen de pronto. Sin embargo, puede parecer confuso o extraño pero en algún punto nada puede llegar a convencerme de que puedan atacar a Katniss y a Peeta.


sábado, 2 de enero de 2016

COLITA DE PATOII: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 28 )

Mi hermana lo mira con cierta tristeza en su rostro. Luego de unos instantes Peeta continúa.
--No sé que trato habrás hecho con Haymitch, pero deberías saber que a mí también me hizo algunas promesas--
Sé que en los juegos anteriores en principio sólo cabía la posibilidad de salvar a uno de los dos. A ese instinto de supervivencia fue al que se aferró Haymitch dándole prioridad a Katniss, incluso empujado por la declaración de Peeta acerca de su enamoramiento de mi hermana. Pero en estos juegos no hay nada que pueda mostrar con cierta claridad si Haymitch tiene intenciones de salvar a uno por encima del otro (claro que desde la cruel perspectiva de que sólo uno sobrevive).
Me imagino también al pobre Haymitch haciendo promesas que sabría de antemano que al menos algunas debería romper.

En ese momento Gale llega a casa. Se lo nota angustiado. Le comentamos que ya esos malditos pájaros no están torturando el alma y el corazón de mi hermana. Gale me comenta que ya se había enterado porque a medida que se cruzaba con alguien camino a nuestra casa le iban diciendo lo que pasaba en la arena.
No es algo que me sorprenda, ya que eso ha sucedido muchas veces conmigo. Es como si las demás personas no pudiendo hacer otra cosa nos prestaran sus ojos de alguna manera.

La televisión empieza a mostrar varias imágenes de  Peeta cerca de Katniss y tocando su medallón como si esperara el momento oportuno para dárselo o decirle algo al respecto.

Peeta le sigue hablando a Katniss.
--Si mueres y yo vivo no quedará nada para mí en el Distrito 12. Tú lo eres todo para mí—y agrega: --Nunca volveré a ser feliz—

Mi hermana intenta decirle algo pero Peeta le pone dulcemente un dedo sobre sus labios. Luego se quita el medallón de su cuello. Y lo abre y se lo muestra a Katniss… y a todos.
En el interior de ese medallón están las fotos sonrientes de Gale, de mamá y la mía.

Mi hermana sin dudas acusa el golpe. Peeta ha elegido el momento oportuno para su estrategia de salvarla, de convencerla para que sea ella la que tiene que volver a casa. Katniss no puede articular palabra.  El mismo Gale parece sorprendido por lo que ha hecho Peeta.

El propio hijo del panadero rompe el silencio luego de un momento como si quisera dar el golpe de gracia a la resistencia de mi hermana:
--En realidad a mí no me necesita nadie—
Sé lo que pretende Peeta y que trata de hacerlo de cualquier manera posible, es lo mismo que trata o intenta hacer Katniss. Pienso por un momento en su padre y siento pena al oír a Peeta decir eso, pero ahora tiene un solo objetivo.
Creo que su padre sabrá bien lo que esta tratando de hacer su hijo. Peeta se ha dado cuenta también que Katniss quiere salvarlo a él. El hijo del panadero incluso mostrándole la foto de Gale como indicándole que ella puede tener un futuro feliz  concreto ha tratado de agarrarla con las defensas anímicas bajas.
Pero no es así. Mi hermana lo mira fijamente y le dice:

--Yo te necesito— Esas palabras no forman parte de ese extraño juego de convencer al otro de que elija salvarse, sino que le salen del alma. Ninguno de los dos podría vivir sin el otro. 
Las palabras de Katniss hacen que Peeta exhale un profundo suspiro, como si sintiera que no es lo que habría querido escuchar. Abre la boca para decir algo cuando es entonces que mi hermana acerca sus labios a los suyos y lo besa.

Cada beso parece llevarlos al otro. Por un momento no hay nadie en el mundo más que ellos dos. Gale permanece en silencio pero no se lo nota molesto. No podría estarlo luego de lo del medallón.

--Te doy el futuro. Vive por mí—es más o menos lo que Peeta le ha dicho a Katniss. El sacrificio de Peeta es tan generoso que no sólo se aparta el sino que nos ubica a mamá, a mí y a Gale en un lugar que ya le corresponde por derecho

--¿Has visto periodistas?—le pregunta de pronto mamá a Gale
Él niega con la cabeza. Luego dice –Creo que lo que trata de hacer el Capitolio es que la gente se olvide pronto. Estos juegos no resultan simpáticos a la mayoría.—
No llego a entender si eso es algo bueno o no para nosotros. Pienso en las palabras de Johanna sobre mí cuando mi hermana aún estaba angustiada. Seguro que fueron para consolarla, no creo ser tan importante. Pero no puedo negar que me ha gustado oír eso.
De pronto suena un terrible estruendo que despierta a Finnick, Johanna y Beete. Es el rayo que ha caído sobre el árbol.
Finnick parece que ha tenido alguna pesadilla. Tal vez por el sufrimiento de esa chica llamada Annie.
Les dice a Katniss y a Peeta que él ya no puede dormir, que uno de ellos dos puede descansar. Pero luego de contemplarlos un momento y entender que han pasado un momento especial les dice que pueden descansar los dos, que él puede hacer guardia solo.
Pero Peeta le dice que es demasiado peligroso. –Acuéstate tu Katniss—le dice a mi hermana. Ella acepta. Peeta la acompaña hasta dónde están tumbados Johanna y Beete.  La ayuda a acomodarse y luego le coloca en su cuello el medallón con las fotos de mi mamá, Gale y la mía. Finalmente posa su mano dulcemente sobre el vientre de mi hermana y dice:
--Serás una gran madre, ya lo sabes—Y se despide de ella con un beso.
Serás una gran madre. Ya sé que tal vez sea siguiendo la estrategia que inició la noche de los reportajes. Pero siento que hay algo más. Un profundo deseo de Peeta.
        Mi hermana se recuesta pero tiene los ojos abiertos. Su mirada tiene una luz 

extraña. Tristeza y a la vez esperanza, gratitud. Katniss mueve los labios hablando 


consigo misma.  Tal vez de su ilusión mil veces negada de ser madre. De ser una 


gran madre. Pero al lado de Peeta


miércoles, 9 de diciembre de 2015

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 27)

Mi hermana sale disparada gritando mi nombre, abriéndose paso entre las plantas. Mamá y yo observamos con los ojos abiertos como platos. Es evidente que mi hermana piensa que yo estoy llamándola desesperada. MI angustia crece ante la desesperación de no saber cómo decirle que estoy bien.


Katniss llega hasta un árbol. Mamá es la primera que se da cuenta de lo que pasa en realidad ya que con un tono entre aliviado e irritado por lo que le están haciendo a Katniss dice

--Un charlajo—Yo la miro, creo que escuché algo sobre ellos pero ahora no lo recuerdo.

--Es un pájaro que imita sonidos, un antepasado de los sinsajos—Por un momento no puedo creer que un pajarillo emparentado con esas aves que tanto amaba Rue pudieran ser empleadas par algo así.

Katniss mata al ave de una flecha. Por un momento no puedo dejar de sentir pena porque sólo es un pobre animalito mal usado por las personas.

Volvemos a sentir el grito desesperado y asustado de una chica. Pero esta vez no es mi voz. Katniss pone cara de sorpresa pero el efecto en el rostro de Finnick es tremendo.

Sus ojos se abren como platos, su boca se tuerce en una mueca de desesperación y miedo. Y antes de que mi hermana pudiese decirle algo sale corriendo con la misma desesperación que lo había hecho mi hermana y gritando un nombre:

--¡Annie, Annie!!!— En mi memoria aparece de inmediato la joven y bella mujer que parecía algo trastornada el día de la cosecha en el distrito cuatro y por la que Mags tomó su lugar.

Katniss lo sigue. Finnick es más robusto y pesado que Katniss por lo que se abre paso más fácilmente hasta que lo llega a alcanzar en un pequeño claro donde Finnick sigue escuchando ese grito desesperado. Gira alrededor de ese gigantesco árbol porque el grito viene de lo alto. Finnick grita una y otra vez el nombre de Annie hasta desgarrarse la garganta.

Katniss trata de tranquilizarlo pero es imposible, entonces se sube al árbol  y derriba al charlajo con una flecha.

Se lo muestra a Finnick tratando de tranquilizarlo pero es entonces cuando él pregunta de donde podrían haber sacado esos gritos para que esos pájaros los imitaran. La desesperación vuelve a su rostro y al de mi hermana. Hasta que se oye un nuevo grito de dolor y angustia que me hiela la sangre por que conozco bien esa voz: es Gale.

Eso desespera a mi hermana pero Finnick la toma de un brazo y empieza a arrastrarla casi hacia el campamento. Allí vemos que Peeta había intentado seguir a Katniss en el mismo momento que ella escuchó mi supuesto grito pero apareció de pronto una pared invisible que le impidió el paso. Su rostro está casi deformado ante la desesperación de no poder acudir en auxilio de Katniss. Sorpresivamente ella y Finnick aparecen corriendo y se chocan con ese muro. Los ojos de mi hermana y Peeta se encuentran y él sólo atina a apoya su palma sobre la superficie invisible. Mi hermana hace otro tanto del otro lado.

Y entonces llegan los pájaros.

Escucho mis falsos gritos de dolor o los de mamá. Pero también oigo gritar a Gale, a Vick, a Rory, hasta a la pequeña Possy. También escucho a Madge. Por un momento quiero apagar la televisión para dejar de escucharlos o taparme los oídos aunque puedo estar casi segura que son todos falsos como los míos o los de mamá.

Finalmente los pájaros se van y desaparece la pared invisible con lo cual Peeta se arroja sobre Katniss para abrazarla, pero ella está tan angustiada que tarda un buen rato en reaccionar.

En ese momento suena el teléfono. Resulta ser Madge que llama para decir que ella está bien. Veo que esos charlajos no sólo han servido como un arma contra los tributos sino también contra todos nosotros.

En la arena Peeta tranquiliza a Katniss o al menos eso intenta porque mi hermana sigue todavía dudando de la realidad  o no de nuestro sufrimiento. Busca argumentos tales como que ya al quedar ocho tributos los periodistas entrevistan a las familias (igualmente no he visto muchos periodistas, tal vez porque estos juegos parecen ir mucho más rápido o de manera diferente que los anteriores). Incluso Beete comenta que es posible realizar esas imitaciones de gritos.

Y finalmente ante la duda que sigue en Katniss es Johanna la que interviene diciendo:

--Peeta tiene razón. Además todo el país adora a la hermana pequeña de Katniss. Si de verdad la hubiesen matado así, probablemente se encontrarían con un levantamiento entre manos—dice muy segura de sí misma. Y agrega:

--¿Y eso no les gustaría verdad?—levanta la voz y sigue --¡Que se rebele todo el país! ¡No les gustaría nada!—

Mi hermana la mira sorprendida casi con la boca abierta.  Y yo pienso si de verdad Johanna pensará eso de mí.

En un momento Johanna decide internarse a buscar agua. Katniss la toma de una mano y le dice que no entre allí por los pájaros, pero la mujer del siete se sacude de la mano de mi hermana y le dice con tono duro:

--Yo no soy como ustedes, a mí no pueden hacerme daño—y agrega pero ya se nota que su voz no es la misma –yo no tengo  a nadie--. No puedo dejar de sentir cierta simpatía por esa mujer que aparenta ser tan dura.

Aprovecho para preguntarle a mamá si sabía quien era la chica llamada Annie que parece ser tan importante para Finnick. Tenía la misma desesperación que mi hermana cuando ella creyó que yo estaba en peligro, o cuando Katniss sintió gritar a Rue atrapada en la red.
--Ella es Annie Cresta. Fue a los juegos el año que murió tu padre. Recuerdo de haberlo visto en momentos posteriores porque en ese momento yo… yo…--

Mamá se interrumpe y tardo unos segundos en enterarme por qué. Fue el tiempo en que cayó en esa profunda depresión que hizo que Katniss debiera sacarnos adelante. Y el pan quemado que trajo un día.

Le aprieto fuerte la mano a mi mamá y mirándola a los ojos le digo:

--Hoy estás luchando mamá y no te has rendido pese a lo que pasó y estamos pasando—

Mamá suspira con fuerza y dice con firmeza –Y no lo voy a hacer. Se lo prometí a Katniss—

La abrazo.  Veo que Peeta y Katniss están hablando sobre lo mismo. Peeta le cuenta sobre los juegos en que estuvo Annie. Veo que mi hermana parece estar pensando algo al respecto.

Finnick pesca algo y recoge mariscos y al rato llega un paracaídas. Les mandan pan. Beete, Finnick y Johanna comentan algo que no llego a entender. Son bollitos. Veinticuatro que Finnick parece obsesionado en ordenarlos. En un momento parecen intercambiar una mirada con Johanna, ella asiente como si fuera algo que necesita que le confirmen.

Luego todos menos Johanna se tiran a descansar en la arena. Beete y Finnick se duermen enseguida. El tributo del cuatro sigue llamando a Annie en los sueños, así como Peeta llamaba a Katniss en los suyos en los juegos anteriores.

Mi hermana y Peeta se sientan uno apoyado en el otro. Veo que Peeta se toca insistentemente el medallón con el sinsajo que lleva en el cuello. Le acaricia el pelo a Katniss, luego la mira y le dice:


--No tiene sentido que sigamos fingiendo que no sabemos lo que pretende el otro—

domingo, 22 de noviembre de 2015

COLITA DE PATO II:; LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 26)

       Mamá me recibe entre confundida y esperanzada. Nos abrazamos un largo rato sin decir nada. Creo que la fe en que de alguna manera Katniss y Peeta puedan llegar a sobrevivir nuevamente a los juegos es algo que ya es más que una esperanza utópica e imposible a la que uno puede aferrarse con desesperación.

Veo que por la televisión están pasando momentos ya vividos. Katniss y Peeta parece conversar acerca de las palabras de Johanna quien le recriminaba a Katniss que había rescatado a los tributos del distrito tres porque ella los quería.


La mujer sigue repitiendo a cada rato tic-tac, tic tac, mientras que Katniss y peeta ayudan a su compañero que se llama Beete. Está mal herido ya que recibió una puñalada en la espalda. Parece aferrar con fuerza un cilindro que tiene una especie de hilo plateado, como si fuera un alambre muy fino. Muestran algunas escenas del baño de sangre donde vemos a Beete dirigiste con desesperación a la montaña de armas y tomar ese en apariencia inútil hilo plateado.

Beete y Wiress son aseados y atendidos por mi hermana y Peeta. Katniss usa el mismo musgo que le dio Mags para curar la herida de la puñalada que el hombre del tres tiene en su espalda. Luego les dan algo de agua y los llevan a la sombra de algunos árboles. LA mujer sigue con su permanente tic- tac, tic-tac.

En un momento Peeta le dice:

--No se te da mal esto de curar, lo llevas en la sangre—Las palabras de Peeta hacen que mamá y yo sintamos una profunda emoción.

Mi hermana le responde moviendo la cabeza:

--Tengo la sangre de mi padre. Se acelera en una caza, no en una epidemia—
No es así, tengo ganas de decirle. Siempre que ha hecho falta ese instinto de sanar ha aparecido en mi hermana. Con Peeta, con Rue, ahora con Wiress y Beete. Ese instinto que te hace olvidarte de todo lo demás para atender al que lo necesita.

Finnick y Johanna mientras están algo alejados de ellos. Apenas hablan pero parecería que se entienden muy bien. Luego se acercan a los demás y Joahanna come con voracidad.  Finnick pone en conocimiento a Johanna de lo que pasaron sin mencionar la muerte de Mags. Luego deciden ir a descansar y mi hermana y Johanna son las que montan guardia.

Ella le pregunta a mi hermana por Mags y Katniss le cuenta lo que pasó. Johanna parece reprocharle diciendo que Mags era no sólo la mentora de Finnick sinola mitad de su familia. Inmediatamente pienso que la otra mitad sea aquella muchacha de pelo rojizo por la que Mags tomó su lugar.

Me hace sentir mal  la recriminación de Johanna. Katniss ni siquiera tuvo tiempo para decidir.

Luego ante una pregunta de mi hermana Johanna le cuenta que salvó a Wirres y  a Beete porque Haymitch le dijo que si quería ser aliada de Katniss debía rescatar a los tributos del tres.

            Haymitch. ¿Buscaría una alianza tan grande sabiendo que luego deberían matarse? ¿Tan importante es para Johanna ser aliada de mi hermana cuando se nota que no le molestaría  mucho matar a Katniss? . Las mismas dudas parece reflejar el rostro de mi hermana, sin embargo solo se limita a agradecerle.

Wiress se levanta y va cerca de ellas con su constante tic-tac, tic- tac. Eso enfurece a Johanna que se va.

Katniss atiende a Wiress, le ofrece agua y trata de tranquilizarla.

De pronto un rayo vuelve a caer sobre un árbol altísimo. Eso parece alterar a mi hermana quien parece estar uniendo hilos. Wirres parece dormida pero sigue pronunciado tic-tac, tic-tac.

Katniss abre grande los ojos. Sorpresivamente corre hacia los demás y los despierta con premura. Sin dar detalles les dice que tienen que escapar de allí
Cuando despierta a Wiress  ésta asustada sigue con su tic-tac, tic-tac, entonces mi hermana l e toma el rostro y le dice:

--Tienes razón, es un reloj, es un reloj—El rostro de la mujer parece iluminarse. Mi hermana parece tener también otros recuerdos.

Katniss empieza a dar explicaciones sobre el momento del rayo y la manera en que aparecían las diferentes plagas que los atacaron. Wiress parece calmarse. No llego a entender bien lo que explican sobre el reloj pero veo que mamá asiente silenciosamente y sonríe. Eso me basta para estar tranquila. Peeta se pone a dibujar un mapa de la arena con la ayuda de todos para ir indicando las distintas referencias.

De pronto parece sobrevenir como un temblor y el mar avanza peligrosamente sobre la playa, pero logran ponerse a salvo. Cuando todo pasa creo que quedaron desorientados.

Animan a Peeta q que intente hacer otro mapa, mientras Wiress se dirige al agua para asearse mientras canturrea una cancioncita. Lleva el rollo de alambre que preocupada tanto a Beete y comienza a limpiarlo

Las imágenes pasan ahora a los tributos de los distritos uno y dos que parecen estar acercándose.  Un poco mas atrás de ellos y tratando de apresurar el paso está Chaff. Ingresan sigilosamente al agua sin que ni mi hermana ni sus aliados logren verlos.

De repente el tributo del primer distrito surge del agua y toma  a Wiress y sin darle tiempo a nada le corta el cuello con su cuchillo. Detrás de él surgen también los otros tres armados con cuchillos. Katniss es la primera que se da cuenta y arroja una flecha al asesino de Wiress, que se llama Gloss, Johanna arroja su hacha contra la hermana y la hiere de muerte en el pecho. Pero quedan los otros dos. Brutus, el hombre del dos arroja un cuchillo a Peeta que Finnick logra desviar con su tridente. No llego a tener tiempo de sentir alivio y agradecimiento por haber salvado a Peeta ya que Finnick, al desviar el ataque se desprotegió él mismo y no pudo evitar recibir un cuchillo que le arrojó la compañera de Brutus y que lo hirió en una pierna.

Mi hermana empieza a lanzar una lluvia de flechas sobre los dos pero logran escapar con rapidez.  Vemos también que cerca de allí está Chaff, el tributo del distrito 11 al que el falta una mano. Por lo que parecía estaba siguiendo a los tributos del dos y el uno pero no creo que fuese con intenciones de unirse a ellos.

Veo que Katniss se mete al agua y se acerca al cadáver de Wiress. No entiendo bien por qué hasta que veo que toma el carretel con ese hilo plateado y con él regresa a la playa.

Katniss se arrepiente de haber mencionado lo del reloj en voz alta. Finnick la mira con iuntención de decirle algo que la consuele pero finalmente es Johanna quien lo hace diciéndole.

--Si no lo contabas nunca habríamos cambiado de sitio, descerebrada—Aunque no me hace gracia la ultima palabra de Johanna hacia mi hermana no puedo dejar de agradecerle que intente evitar que se sienta mal.

Todos inician el camino hacia la cornucopia. Brutus y Ennobaria se alejan algo de ellos y no los soiguen, pero Chaff parece estar vigilándolos.

Mamá se dirige a la cocina a preparar algo. Veo que siguen caminando. Katniss mira mucho a Finnick y  Johanna y a veces un asombra de duda cubre su rostro.

De pronto siento gritar a lo que parece una niña. Katniss se detiene como herida por un rayo. Mamá entra en la cocina gritando.

--Prim, Prim ¿Qué pasa?—LA miro con desconcierto  hasta que el grito se repite y la desesperación aumenta en el rostro de mi hermana. Mamá me mira y mira la pantalla sin creerlo.

Katniss sale disparada al bosque gritando mi nombre mientras el grito se repite.


Hasta que logro caer en la cuenta que la niña que está gritando soy yo.